Hay un motivo mayor por el cuál el día de hoy me nació escribir acerca de Gilma Jiménez, y es porque volvió ha aparecer sobre la mesa la cadena perpetua para los violadores de niños, y ahora con más fuerza y determinación que en cualquier momento anterior en este país. Cuando yo estaba más chica, recuerdo una imagen suya hablando por televisión, exponía acerca de la niñez y de su lucha por el referendo para avalar la cadena perpetua, en ese momento me pareció una mujer muy tesa y parada para ser capaz de hablar de esas cosas, y nunca pude olvidar su rostro; varios años después, luego de su muerte, ví a su hija hablar acerca de un abuso cometido hacia una menor en la ciudad de Bogotá y el por qué debían ser castigados severamente quienes atentaran contra la niñez en el país, y en lo personal, la lucha, de madre e hija, ha sido siempre un punto de reflexión para mi.
Tomado del periódico EL TIEMPO.
Gilma falleció el 29 de junio del 2013 luego de padecer por varios años un cáncer cervical, luchó mucho contra este, pero luchó aún más por proteger y hacer valer los derechos de la niñez en el país; trabajadora social del Colegio Mayor de Cundinamarca que lleva consigo gran cantidad de trabajos político- sociales, pero el que ha sido más reconocido y el que la llevó a tomar un papel determinante dentro de las políticas de Estado fue, precisamente, el de ser la autora y vocera del Referendo que buscaba castigar hasta con prisión perpetua los delitos de lesa humanidad cometidos contra la niñez en el país. Aunque su labor no fue exclusivamente orientada hacia la niñez, este si fue su pilar fundamental de acción, también trabajó en programas en pro de mejora en la calidad de vida y salud en las mujeres, rehabilitación por drogas durante sus dos momentos como concejal de Bogotá y como parte del Departamento Administrativo de Bienestar Social durante el primer mandato de Enrique Peñalosa a finales de los años 90, esta última labor la llevó a ser reconocida como la mejor funcionaria pública del año 2000.
Su lucha por los derechos de la niñez fue incansable, en este tema realizó varios proyectos que hoy día todavía tienen eco, uno de ellos son los llamados Muros de la infamia (Acuerdo 280 del 2007) que consistía básicamente en hacer pública la foto y datos de las personas que ejercieran delitos contra menores a través de vallas publicitarias o medios de comunicación en la ciudad de Bogotá, este fue un Acuerdo bastante polémico, que incluso llevó a recibir muchas tutelas, así lo mencionaría Gilma para una entrevista en la Revista Fucsia:
"Los muros tuvieron acciones de tutela de 90 condenados a quienes se les
violaban los derechos. Cinco de ellas llegaron a la Corte
Constitucional que los amparó en revisión de la constitucionalidad del
derecho a un trato digno, a la intimidad y al buen nombre, entonces
ordenaron no mostrar a estos señores. Creo que los Muros de la Infamia
cumplieron una función que yo misma no calculé cuando los propuse. Hoy
siento que los muros fueron la cuota inicial del Referendo de Prisión
Perpetua." (Ortiz, 2012)
Gilma también fue de las primeras personas - por no decir la primera- en poner en la mesa el tema de controlar y acabar las chiquitecas, la regulación y control de los jardines infantiles, la accesibilidad de manera gratuita a métodos de planificación familiar. Llegó al senado en el año 2010 y desde ahí sus posturas a favor de la niñez fueron inamovibles, buscaba a toda costa la protección de ellos y severas sanciones hacia aquellos que los violentaran, es así como en ese mismo año de su llegada al senado propone el Referendo de cadena perpetua para los violadores de niños, cuestión que fue declarada inconstitucional en ese momento, y tras buscar por medio de una tutela reabrir la posibilidad, se le terminó siendo negada; aun así también veló desde su posición como senadora la construcción de infraestructura pensada para los niños, el mejoramiento de la nutrición para los menores y en la concientización del papel de los padres en la vida familiar y educativa.
Tras su muerte, Gilma dejó un legado, no sólo en su partido, en los colombianos, sino un legado que se encuentra fielmente vivo en su hija Yohana, que también de manera ardua ha trabajo a favor de la mejora de la calidad de vida, respeto y derechos de la niñez en Colombia, porque aunque este país trate de manera especial los derechos de los niños no se ve reflejado de manera material en la protección hacia sus vidas e integridad, los castigos terminan siendo laxos y efímeros.
Por último luego de ver la noticia en estos días solo me quedaba preguntarme ¿Cómo se hubiera sentido Gilma al ver su sueño realizado?. Aún hay mucha tela que cortar, falta avanzar bastante en torno a esta decisión que igual, en el ámbito jurídico es compleja, de un estudio minucioso, y que genera ambigüedades en torno a lo estipulado por nuestra constitución.
Referencias bibliográficas
- Ortiz, José Gabriel. Gilma Jiménez: todo por los niños. Revista Fucsia. Tomado de https://www.fucsia.co/edicion-impresa/articulo/gilma-jimenez-todo-ninos/5886
- La Silla Vacía (2017). ¿Quién es quién? Gilma Jiménez. Portal web. Tomado de https://lasillavacia.com/quienesquien/perfilquien/gilma-jimenez-gomez
María Paula Torres Trujillo, estudiante de sociología. Colombia

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