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miércoles, 22 de julio de 2020

¿Que mujeres son sujetas del feminismo decolonial? Britney Spears y la salud mental como instrumento de control del patriarcado.

Imagen tomada de Revista Hola.


Hace unos días me encontré en redes sociales una imagen que decía: “Querida feminista blanca: No eres nieta de ninguna bruja, tu abuela era católica y hace 500 años habría esclavizado a la mía”. La anterior afirmación la realiza una chica feminista decolonial en su cuenta de Instagram, y aunque yo también me autodenomino desde esta corriente del feminismo y entiendo su punto de vista, no puedo estar de acuerdo con lo que ella plantea.

¿Por qué? El patriarcado como sistema social oprime a todas las mujeres, independientemente de su condición social, económica o étnica. Considero que, a lo largo de nuestra vida, todas sufrimos en vulneraciones a raíz de nuestro sexo; pero, ¿qué es lo que pasa? Esas otras categorías son las que aseveran esas vulneraciones: una mujer blanca y rica solamente se le vulnera por ser mujer, sin embargo, a muchas mujeres en Colombia se les oprime por su sexo, raza, condición económica y social. Entonces, no solo tu cuerpo está siendo condicionado como mujer, sino que además eres pobre y, por ende, tienes dificultad para acceder a educación, salud, trabajo, etc. Y si eres negra, indígena o campesina también serás discriminada por eso.

Ahora bien, teniendo claro esto quisiera hablar de un caso particular que me ha impactado mucho últimamente, y es el resurgimiento del movimiento #FreeBritney. Creo que todos conocemos a Britney Spears, una popular artista norteamericana, burguesa y blanca. Lo que no todas las personas saben es que esta, siendo una mujer adulta, no es libre de conducir, votar, casarse, tener hijos, manejar su dinero o usar su celular. Esto le sucede desde hace 12 años, debido a lo que empezó como una custodia temporal que se le otorgó a su padre, mientras esta se recuperaba de una crisis de salud mental que vivió en medio del furor de su carrera profesional. Su padre obtuvo dicha custodia alegando que ella padecía demencia precoz, sin embargo, ella continuó grabando discos, realizando giras y produciendo dinero, del cual paga más de un millón de dólares en forma de honorarios a su padre y a su abogado (el cual él escoge); esto equivale a aproximadamente 4.000.000.000 millones de pesos colombianos al año, por su tutoría.

Al no ser profesional de la salud mental no puedo realizar un examen psicológico o psiquiátrico a esta mujer y tampoco puedo afirmar o negar que ella posee o no el trastorno que su padre afirma que ella sufre. Lo que sí me atrevo a cuestionar es cómo una mujer en pleno siglo XXI, después de que el movimiento feminista ha permitido que las mujeres accedamos a libertades que antes no teníamos, como el decidir tener hijos, casarse o manejar su propio dinero no pueda hacerlo ¿Es posible que esto aún siga sucediendo? ¿Cómo puede suceder frente a los ojos de todas las personas, frente a la mirada de la prensa mundial, de los movimientos sociales, etc.?

No pretendo desconocer que las enfermedades mentales existen y pueden imposibilitar la autonomía de una persona. Sin embargo, creo que, si su estado de salud fuera tan complejo no habría podido grabar sus discos y realizar las giras que ha hecho en estos años, las cuales han producido mucho dinero, tanto para ella (aunque recordemos que no lo puede usar libremente) como para su padre, quien se ha visto económicamente muy beneficiado con esta tutoría. Cabe recordar también que no es la primera vez en la historia que se usa la ciencia médica para inferiorizar, vulnerar y/o explotar a las mujeres, rotulándonos por ejemplo como “histéricas” o cuerpos incompletos o carentes de pene, con el fin de apropiarse de los cuerpos de las mujeres y usarlos para su beneficio económico, social o sexual. Pese a lo años, seguimos estando en un sistema social, económico y jurídico hecho por hombres y para ellos.

Muchas personas remiten a las publicaciones de Britney en Instagram, para confirmar que su salud mental no se encuentra bien, ya que en sus fotos y videos podemos ver una apariencia descuidada, movimientos extraños y una peculiar forma de hablar. No obstante, creo que debemos recordar que sus redes sociales no son manejadas por ella misma, y que el acceso y uso de las mismas está controlado por su padre, así que es prudente cuestionarnos ¿será la Britney que vemos en redes sociales la verdadera ella o una imagen construida que quieren que veamos? ¿Son estas conductas producto de medicamentos suministrados en su contra?  Un antecedente de que podría tratarse de esto es que en el 2019 fue internada en un centro psiquiátrico después de conducir su carro sin permiso. Pero, además, ¿qué pasaría sin Britney fuera hombre? Seguramente sería solo una estrella norteamericana más, al que se le salió de control la fama y el dinero.

Creo que, aunque esta persona posee muchos privilegios por ser blanca, norteamericana y rica, es evidente la explotación económica que su padre ejerce sobre ella y de la que ella intenta librarse, teniendo que recurrir a procesos legales en los que, adicionalmente y para su infortunio, va representada por el abogado que su mismo padre escoge, dificultando aún más que estos juicios se realicen justamente. Hoy 22 de julio el tribunal nuevamente revisará este caso, en el cual aún es un misterio que sucederá con su custodia.

Este caso en particular ilustra el por qué creo que la apuesta a la que debe estar orientado el feminismo debe reconocer la pluralidad en la que nos encontramos las mujeres. Aún en nuestras diferencias nos une el ser vulneradas por el simple hecho de serlo, pero también por otras categorías que aseveran estas violencias. Así mismo, debemos aliarnos a esas otras luchas que también traspasan el habitar de nuestros cuerpos en el mundo. Sin embargo, creo que el tener otras vulneraciones no debe de invalidar la lucha de otras personas y mucho menos otras mujeres. Indudablemente, las feministas blancas y burguesas no entenderán completamente las opresiones que viven las mujeres indígenas, negras o campesinas de la Latinoamérica, pero no por esto se debe desconocer que, aunque sea de forma diferente, sus cuerpos también son víctimas de violencia patriarcal. Es por ello que estos discursos fragmentan aún más las luchas y justo eso es lo que no podemos hacer. Creo que, en cambio debemos unirnos y aún más entre mujeres, así nuestras condiciones ideológicas, sociales, económicas, raciales o étnicas no sean las mismas. Lo importante es reconocer nuestras diferencias y no querer eliminarlas, no tenemos por qué ser o pensar iguales.


Escrito por Laura Camila Velásquez. Trabajadora social, feminista decolonial y la mitad de Aquelarre Caldas. 


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