Escrito por Alicia H. Puleo.
Publicado en Mujeres en red. El periódico feminista.
Diciembre del 2005.
La antropología ha definido al patriarcado como un sistema de organización social en el que los puestos claves de poder (político, económico, religioso y militar) se encuentran exclusivamente o mayoritariamente en manos de varones, el patriarcado se ha presentado en todas las formas de organización social y aunque no necesariamente se presenta de la misma forma, pues sus características varían según el contexto, aún así es considerado de manera universal y presente de forma sistemática en la historia, pero ¿por qué? ¿qué ha hecho que sea de este modo?
La autora ha definido dos formas en las cuales se presenta el patriarcado, la primera de esta es el patriarcado de coerción donde las normas son regidas en tanto a los papeles de hombres y mujeres dentro de la sociedad, el desobedecer este orden establecido puede acarrear sanciones sociales hasta puntos tales como la definición de la vida o la muerte, además esta forma de presentación del patriarcado es común de las estructuras sociales denominadas "no desarrolladas"; por otro lado se encuentran los patriarcados de consentimiento común en las denominadas "sociedades desarrolladas" donde se pasa de ser un control coercitivo a uno incitativo donde será el propio sujeto quien busque ansiosamente cumplir el mandato impuesto socialmente de forma sutil, siguiendo a través de estos los patrones normativos por "voluntad" impuestos por la sociedad capitalista y mediatizada, basada en el sistema sexo- género.
Celia Amorós (Cátedra, 2005) define que "el patriarcado no es una esencia, sino un sistema metaestable de dominación ejercido por los individuos que, al mismo tiempo, son troquelados por él. Todos formamos parte de él y estamos forjados por él pero eso no nos exime de la responsabilidad de intentar distanciarnos críticamente de sus estructuras y actuar ética y políticamente contra sus bases y sus efectos"; ese concepto de metaestable quiere decir que sus formas se adaptan a los distintos momentos, contextos históricos de organizaciones histórico-económicas sosteniendo en mayor o menor medida sus sistema de ejercicio del poder y de distribución de roles; para poder hacerle frente a esto debemos descubrir la trama de relaciones socio- culturales en la que vivimos y de la que hemos extraído elementos para nuestra propia identidad
Ante lo anterior cabe aclarar que la desaparición de los elementos coercitivos tanto en el plano de la ley como en el de las costumbres se debe fundamentalmente a las luchas del feminismo "la consideración de la violencia contra las mujeres, antaño considerada parte del orden natural de las cosas, como un grave delito relacionado con el sexismo es un paso fundamental para terminar con una tradición que no reconoce la autonomía a la mitad de los seres humanos"; pero esto tiene unas limitantes en la materialidad que se encuentran directamente relacionadas con el miedo a mencionar los hechos como son, porque al hacerlo se reconoce en gran medida lo invisibilizado del sistema, se obstaculiza el uso de instrumentos conceptuales capaces de desafiar las relaciones de subordinación.
Es así como en las últimas décadas se ha tendido a remplazar el concepto de patriarcado por el de sistema de género, lo cual ha sido profundamente discutido en el mundo académico, a raíz de esto la autora invita a realizar una resistencia en pro del concepto de patriarcado porque apunta al carácter estructural, cultural, histórico y sistemático de la organización social, señala que en relación con todo lo anterior el término "feminista" es utilizado como un insulto contra los que creen que la igualdad entre los sexos es un legado y una promesa del pensamiento democrático.
Como opinión personal ¿Qué queda para decir a partir de lo anterior? Que todo aquello que vaya en la vía contraria a lo socialmente establecido por los sistemas de poder da miedo, da rechazo; y esto en lugar de ser tomado como una actitud de hostigamiento y por ende de invitación a la rendición debe ser visto como el motivo principal para alzar la voz y visibilizar la historia desde la otra parte, porque los perdedores, los subordinados, los de abajo, los oprimidos también tienen su lado de la historia, tan legítima, tan verdadera, tan necesaria como la de aquellos que desde arriba cuentan lo que es tomado como "realidad". En torno al patriarcado hay mucho que discutir, pero con referencia al texto basta decir que, como sistema histórico y adaptativo la forma de hacerle frente es a partir de la resistencia, no hay grandes cambios sino se transgrede lo normativo, lo socialmente aceptado, lo institucionalmente impuesto.
Referencias bibliográficas
- http://www.mujeresenred.net/spip.php?article739
María Paula Torres Trujillo, estudiante de sociología, Colombia. 2020.
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