SER
UNA PERIODISTA EN UGANDA
Foto tomada de Amecopress
Uganda ha sido uno de los
países más asociados con la discriminación, violencia y abuso sexual hacia la
mujer y en especial las periodistas ugandesas que viven constantemente el acoso
por parte de las autoridades como lo da a conocer el artículo digital “Ser
mujer y periodista en Uganda conlleva una “doble carga”: Ciberataques y acoso” del
medio AMECOPRESS: INFORMACION PARA LA IGUALDAD de MADRID, ESPAÑA el 4 de Junio del 2020. Esta publicación
informa acerca de los constantes ataques que sufren las periodistas en ese país
por difundir a través de herramientas digitales sus opiniones e informar sobre
los acontecimientos que pasan en su país con contenido político sensible.
El ciberacoso se ha
convertido una de las estrategias de censura para las periodistas de Uganda,
sufriendo el doble abuso por el hecho de ser mujer, sufriendo potenciales
amenazas por el cubrimiento de temas políticos, lo que ha hecho que muchas se
retiren del discurso público y así dejando el periodismo en manos de los
hombres únicamente.
Joy Doreen Biira, periodista
ugandesa que trabajaba en un medio televisivo privado en Kenya, volvió a su
país natal en Noviembre de 2016 para asistir a una ceremonia tradicional. En
medio de su estadía, las fuerzas de seguridad ugandesa se enfrentaron con
miembros del reino tradicional Rwenzururu en la región de Rwenzori, hacia el
oeste de Uganda, provocando que el palacio del reino quedara en ruinas y la
cifra de 52 muertos, incluidos 16 agentes de la policía. En respuesta al ataque
militar, Biira publicó su opinión en Facebook acerca del hecho el 27 de
Noviembre.
Es muy triste lo que
presencié hoy –parte del palacio del reino del que vengo, el reino de
Rwenzururu, se quema–. Ha sido como ver todo mi legado consumirse ante mis
ojos.
Después de haber hecho su
publicación ese día, a las pocas horas fue arrestada y acusada de haber
circulado fotografías en un grupo de Whatsapp donde se mostraba el desenlace
del enfrentamiento, como también un supuesto video en Instagram en el que
mostraba al palacio en llamas y con un escrito abajo del video. A Biira la
obligaron los funcionarios de seguridad a eliminar las publicaciones de sus
redes sociales y le confiscaron sus
herramientas digitales, según dice un informe del 2018.
Lamentablemente Biira fue
acusada de incitación al terrorismo por las imágenes circuladas y el video del acontecimiento,
en el que según la Ley Antiterrorista, se convierte en un acto que se castiga
con la muerte al momento de su sentencia de culpabilidad. Pero al otro día,
afortunadamente quedo libre bajo fianza.
Después de este suceso con
la periodista Biira, se empezó a desatar una oleada de comentarios y etiquetas
de indignación como #FreeJoyDoreen y #JournalismIsNotCrime.
Algunos internautas
criticaron al presidente ugandés Yoweri Museveni por sus constantes ataques a
silenciar a los periodistas. El abogado de Biira, en forma de protesta, publicó
un tweet en el que mostraba la foto del documento en donde estaban escritas las
acusaciones que se le habían atribuido a Biira, diciendo: El periodismo no es
terrorismo. En marzo del 2017, después de algunas investigaciones, fue cerrado el
caso debido a la falta de pruebas que evidenciaran sus actos de terrorismo.
Pero para Opiyo, el abogado de Biira, siempre queda ese sentimiento de dolor e
injusticia, aunque haya quedado en libertad.
Las mujeres que trabajan en
el medio periodístico y que sufren el abuso en línea, se encuentran con muchas
barreras para que se pueda hacer justicia por estos hechos, ya que es muy
difícil que las denuncias sean tomadas enserio y no se les haga una
investigación debidamente.
Otro caso sucedió en Abril
del 2017 cuando una presentadora de la TV de Uganda Gertrude Tumussine
Uwitware, quiso expresar su apoyo a una catedrática (Stella Nyanzi) quién
crítico al régimen de Musseveni por la falta de compromiso en no hacer cumplir
la promesa electoral en la que se les distribuyera a las muchachas sin
recursos toallas higiénicas. Esta
expresión de apoyo causo un escándalo y obligo a que la presentadora eliminara
las publicaciones de sus cuentas de Facebook y Twitter. Luego la amenazaron y
después fue secuestrada durante ocho horas donde la interrogaron, violentaron y
cortaron su pelo. Este hecho fue atribuido por un grupo de agresores sin
identificación.
Las comentaristas políticas
que cubren noticias de la oposición son quienes más sufren de amenazas y son
más débiles de intimidar para el Gobierno Ugandés. Según un informe de la
UNESCO del 2018 acerca de la libertad de
expresión en África, las periodistas temen poder expresar sus opiniones frente
algún caso, ya que podrían llegar a lidiar con daños psicológicos, la violación
de su privacidad, ser censuradas y su pérdida de investidura por el trabajo que
están haciendo.
Según un estudio de 2018
de la Red de Derechos Humanos
para Periodistas – Uganda (HRNJ – Uganda), 12 % de las mujeres
periodistas han sufrido abusos y violaciones, incluyendo amenazas de muerte y
arrestos. Tres cuartos de las mujeres periodistas han sufrido violaciones a
manos de agentes del Estado como la Policía, comisarios de distrito y otros
operativos de seguridad. (Amecopress, 2020)
La periodista ugandesa se ve
enfrentada a las barreras de una sociedad que ha sido machista y las ha
acostumbrado a callar. Siguen saliendo a la luz otros casos como la de una
periodista Behati Remmy a quién la atacaron y acosaron en medio de su trabajo
como reportera y le tocó renunciar debido a estos maltratos e irse a los
Estados Unidos. Remmy fue arrestada e indebidamente tocada, le quitaron la ropa
y expuesta desnuda frente a una cámara por parte de la policía ugandesa por
emitir en directo el arresto domiciliario del líder de la oposición Kizza
Besigye para la cadena privada NBS TV, como también acosada por un agente de la
policía en Facebook y le ponían notas anónimas en la puerta amenazándola con secuestrarla
sino revelaba por donde era que salía el opositor arrestado de su casa. Remmy
llevo este caso a la Comisión de Derechos Humanos de Uganda, pero como siempre,
no ha habido ningún avance en la investigación ni en ninguna de las tantas
acumuladas que hay. Ella expresa que la Comisión le falta más independencia del
Gobierno. Sus siete miembros son elegidos por el presidente pero el Parlamento
es quién los aprueba pero están influenciados.
Remmy declara que es
importante que se defiendan los derechos de lucha y dignidad de las mujeres
periodistas, ya que son las más vulnerables a los ataques y siempre que ellas
denuncian, los medios son silenciados en su totalidad. Y ahora que se vienen
las elecciones presidenciales y parlamentarias en el 2021, es momento para
detener los ataques y acoso que sufren las mujeres periodistas por parte del
Estado, poniendo en riesgo la libertad de expresión y los derechos de los
ugandeses.
Por último quiero dar sentado
mi admiración hacia las mujeres ugandesas que trabajan en el periodismo por
hacer estas denuncias, la mayoría no se atreven por miedo a ser secuestradas y
violentadas como en muchos casos sucede en este país y en otras partes del
mundo, donde tener una posición y expresar su opinión frente a situaciones que
atente los derechos humanos, sea de amenaza y sólo por el hecho de ser mujer,
sean más “fáciles” para ellos de amedrentar y censurar, exponiéndolas al acoso
y la violencia por parte de los mismos agentes del Estado. Por estas razones y
muchas otras más, seguimos exigiendo el respeto por nuestros derechos.
Escrito
por:
Natalia Cardona Velasco, Politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.
BIBLIOGRAFIA
Ser mujer y periodista en
Uganda conlleva una “doble carga”: Ciberataques y acoso, AMECOPRESS:
INFORMACION PARA LA IGUALDAD DE MADRID, ESPAÑA https://amecopress.net/Ser-mujer-y-periodista-en-Uganda-conlleva-una-doble-carga-Ciberataques-y-acoso

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