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lunes, 17 de agosto de 2020

LA PERFORMATIVIDAD DEL GÉNERO: LA CATEGORÍA SEXO COMO CONSTRUCCIÓN SOCIAL.

En el presente escrito se realizará un análisis acerca de algunos aspectos de la teoría de Judith Butler, en especial, lo correspondiente a su postulación de la performatividad y como lo relaciona con los conceptos de sexo y género, esta categoría de perfomartividad, da cuenta de la rutinización de los aspectos que generan socialmente el ser hombre o mujer, y como estos, también son parte de la ritualización de cada aspecto y momento de nuestra corporeidad. Butler, aunque no habla propiamente de construcciones corporales, su teoría si da pie para poder relacionar los estudios acerca del cuerpo con la performatividad, pues el cuerpo es la base de donde se desprende el ser y la expresión de cada uno de los aspectos que lo componen, sus acciones, sus pensamientos, su identidad, entre otras, la forma en cómo se compone y se construye a partir de su personalidad y los designios socio-culturales.  

Sabemos que el sexo es algo determinado biológicamente y que el género es lo que conlleva a una reproducción de “roles” que se han establecido mediante aquel sexo; el género es algo que se evidencia intangible pero que, a su vez, se materializa. Es entonces que a partir de lo socialmente establecido, somos el resultado de todas aquellas relaciones -sea con otros sujetos o con otro tipo de elementos- que hemos construido en nuestra trayectoria experiencial, es así, como la performatividad toma forma en los cuerpos haciendo de ellos una reiteración constante de actos, no libres, no únicos; son actos que representan lo que hemos edificado en lo interrelacional y que internalizamos para luego hacerlo cotidiano.

 

“En la vida cotidiana, actuamos rutinariamente de acuerdo con la definición de la situación, no necesariamente de modo fijo” (Freire, 2012. p. 3) es decir que, así como las situaciones o la sociedad en sí, no son estáticas, los sujetos tampoco lo somos, nos re-pensamos, nos re-construimos, nos transformamos y de esta manera, ritualizamos el género; en palabras de Judith Butler (1998): “en este sentido el género no es, de ninguna manera, una identidad estable (...) más bien es una identidad débilmente constituida en el tiempo: una identidad instituida por una repetición estilizada de actos (...)” (pp. 296-297)

En este sentido, la performatividad del género, hace referencia a “lo que consideramos una esencia interna del género que se fabrica mediante un conjunto sostenido de actos, postulados por medio de la estilización del cuerpo basada en el género” (Butler, 2001: 16), es por esto que, peinarnos es performar, vestirnos es performar, maquillarnos es performar, esto, realizándolo cotidianamente, es lo que le da sentido a nuestro cuerpo; no obstante:

(...) el género y el sexo son actuaciones, actos performativos que son modalidades del discurso autoritario; tal performatividad alude en el mismo sentido al poder del discurso para realizar (producir) aquello que enuncia, y por lo tanto permite reflexionar acerca de cómo el poder hegemónico heterocentrado actúa como discurso creador de realidades socioculturales. (Duque, 2010. p. 87)

 

Con lo anterior, Butler nos permite dar cuenta de que la repetición continuada de las expresiones del género, crean en el sujeto una ritualización de construcciones que expresan lo que socialmente se le ha asignado por su sexo biológico, por ello, a su vez, no es aceptado o tachado cada cosa que no se encuentra dentro de la relación sexo- género, que no es binario, que se sale de los lineamientos ¿qué pasa con el travestismo, las personas no binarias, andróginas, transexualismo, transgénero, entre otros? Claramente a través de sus cuerpos generan performatividad, una que no es aceptada, pero que al realizarse les permite a los sujetos consolidar su identidad a través de la rutina, del ejercicio diario y de lo cotidiano.

 

¿Cómo se llega a la construcción performativa del género en Butler? Se logra mediante actuaciones sociales continuas que son realizadas para ocultar precisamente su mismo carácter, el de consolidar el binarismo, y presentarlo como lo normativo naturalizado, para impedir a su vez aquello que pretenda salirse de la norma, y que para ejecutarse también tiene que rutinizar la performatividad, por ende al no mostrar el carácter performativo también se oculta las posibilidades performativas de que se multipliquen las configuraciones de género que no responden al marco de dominación masculina y heterosexualidad estructuradas e institucionalizadas. Pero, es claro que la performatividad como acción tiene cabida para todo, también para aquello no binario, deja un espacio a la subversión de género, dentro de la construcción performativa se encuentra también la posibilidad subversiva del género, porque el género no puede ser una categoría totalizante, ni binaria, ni que exponga una sólo forma de relación sexo-género. 

Entonces, ¿Qué propone Judith Butler? Claramente que el género es performativo, el género termina siendo una categoría abstracta, pues no se expresa por si sólo a través de acciones, gestos o habla, sino que lo hace mediante la performatividad, que reproduce esta construcción abstracta de la categoría género, el género construye a través de su interpretación la ilusión social y cultural de que hay una forma correcta de realizarlo o ejercerlo, es más, hace creer que puede ser expresado ¿por qué el género tiene que ser expresado? ¿acaso de esto depende de que sea legítimo? De modo tal que la performatividad de género produce el efecto de una esencia o “disposición genérica verdadera, original o perdurable”. El género, termina siendo entonces expresado en el cuerpo del ser humano como algo inherente, como una especie de alma o esencia, que hace que la expresión de su identidad y construcción física y emocional tenga que ser de una forma determinada, de ese modo, se gesta una forma de ritualización, de reproducción cotidiana de unas formas y maneras de expresarse, de construirse, de mostrarse.

 

Con la explicación de la performatividad en Butler, podemos hablar de cómo se expresa en formar no binarias, como en el caso que la misma autora menciona en “cuerpos que importan” , la parodia de género que realiza la travesti, un punto a resaltar aquí es la necesidad de la repetición para que así pueda ser consolidado el género, no sólo el travestismo, que es la performatividad que realiza un género del otro, es decir, que el género en su totalidad es un constante acto de performatividad, de rutina, de condicionamiento de lo corpóreo, de repetición en lo cotidiano, y no sólo la subversión tiene que hacerlo para consolidarse en el sistema heteropatriarcal, ambas formas de performatividad son una imitación de un arquetipo que les permite nombrarse como subversivo o normativo, pero nombrarse, existir. El género binario muestra que su naturaleza es de “creación” y no es un “origen divino” como intenta hacerlo creer el sistema heteropatriarcal, así pues, toda otra forma de expresión de performatividad también es creación y puede normatizarse a través de la rutina.

 

¿Por qué ocultar el concepto de género tras la performatividad? Porque el mismo no es legítimo, y burlescamente, esta forma de legitimarlo genera a su vez la capacidad de que se dude de su propia construcción, para Butler, esta necesidad de crear maneras de materializar el género, demuestra a su vez, que este nunca ha podido trascender a algo más allá de una idea. Pero ¿y cómo se realiza la performatividad?, su mayor aliado es el cuerpo, las expresiones, los gestos, las acciones, va desde a forma de caminar, hasta como manejamos nuestro cuerpo, la forma en que llevamos nuestro cabello, las uñas, si nos maquillamos o no, y si es afirmativo, de qué manera, fuerte o suave, con vellos o sin vellos, si hay vellos, en qué lugares si y en cuales no, el vestir, que se quiere proyectar con ese vestir, como se mueven las extremidades, como se mira, como se proyectan los gestos, las emociones, los sentimientos.

 

En lo personal, pienso que la performatividad, como expresión del género va más allá de lo meramente corpóreo y de lo impuesto por el sistema heteropatriarcal, también responde a la posición geográfica, al sistema cultural, económico y social, además de las relaciones de poder, en el sistema capitalista, podemos ver como poco a poco se han ido incorporando otras categorías identitarias para poder expandir su mercado y abarcar más espacios dentro de la sociedad ¿cómo analizar la performatividad en las relaciones sociales o dentro del sistema capitalista que cada vez es más salvaje?, creo es otro punto que podría estudiarse y analizarse, en relación con otras teorías y postulados, pero será en otra ocasión.

 

Referencias bibliográficas

·         Butler, Judith (1990). El Género en Disputa. Paidós-PUEG. México

 

      Butler, J., & Lourties, M. (1998). Actos performativos y constitución del género: un ensayo sobre fenomenología y teoría feminista. Debate feminista, 18, 296-314.

 

·         Freire Accorsi Miranda, A. C. (2012). El arte performance en la vida cotidiana.

 

·    Acosta, C. A. D. (2010). Judith Butler y la teoría de la performatividad de género. Revista de educación y pensamiento, (17), 85-95.

 

Nazareno Saxe, Facundo (2015). La noción de performatividad en el pensamiento de Judith Butler: queerness, precariedad y sus proyecciones. Universidad de Santiago de Chile. Estudios Avanzados. 




Reseña escrita por María Paula Torres, estudiante de sociología. Colombia. 

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