Juliana
Forero
1. DE LA HISTORIA, LAS DEFINICIONES Y
LOS CONTEXTOS
FEMINISMO
EN COLOMBIA
LA PRIMERA OLA
(1920-1954)
Las mujeres se fueron
movilizando y así mismo constituyendo movimientos sufragistas en contra de la
exclusión en el escenario público, apoyando la igualdad de derechos civiles y
en la lucha por el acceso a la educación, al escenario laboral y participación
política. Las mujeres que pertenecían a la élite colombiana tuvieron la
oportunidad de acceder a espacios diplomáticos donde podían ser partícipes de
las decisiones políticas con respecto al reconocimiento de sus derechos.
Para algunas feministas
el hogar era el espacio idea posible para poder realizarse como mujeres, solo
apoyaron el derecho al voto. Otras en cambio apoyaron el concepto de ciudadanía
y así mismo reclamaron el derecho a la educación, al salario y a los cargos
públicos. El asesinato de Jorge Eliecer Gaitán en 1948 y la llegada al poder
del General Rojas Pinilla en 1953, irrumpieron el movimiento. Luego de que
sucediera esto, los movimientos se fueron separando y algunas mujeres entraron
en el mundo político.
El derecho al voto para
las mujeres fue aprobado en 1954 pero hasta 1957 pudieron ejercerlo con el
plebiscito. Se logró el derecho a la educación básica y superior, al salario y
a ejercer cargos públicos y así mismo la institucionalización de la píldora anticonceptiva.
SEGUNDA OLA (1970-1987)
Las mujeres ya no
luchaban por la reivindicación de
derechos, ahora su lucha consistía en nuevas construcciones y entendimientos
cultura sobre lo femenino y la feminidad “…
impugnaban construcciones culturales de lo femenino y lo masculino que
encierran a las mujeres en los cuatro muros del hogar y a los hombres en
estereotipos varoniles que cercan su sensibilidad” (Wills, 2004, p. 84). La
familia y la iglesia fueron instituciones cuestionadas ya que no favorecían la
libertad de las mujeres y apoyaban la distinción de género.
Se establecieron dos
grupos de lucha del movimiento feminista, el primero el que asumían la
redistribución del poder como eje transversal, el cabildeo frente al Estado y
los partidos políticos constituían el espacio ideal para la lucha, dando lugar
a la transformación de la subordinación de género; y el segundo que a partir de las vivencias
cotidianas se derrocaba el patriarcado, porque a partir de este sistema se
articulaba todos las formas de dominación social y política
La
polarización política y partidista truncó la unión entre feministas de
izquierda pertenecientes a la segunda ola y feministas conservadoras o
liberales pertenecientes a la primera ola, impidiendo el proceso de acumulación
de capital político y simbólico entre cada una de las generaciones (Wills,
2004).
Se logró la igualdad
jurídica de sexos, se establecieron normas de filiación paterna, la no
obligación de usar el apellido del conyugue, se puso fin a la potestad marital.
Se decretó la Década Internacional de la Mujer y el Comité para la Eliminación
de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Se promovieron temas
nuevos como el de la relación de las mujeres con su cuerpo, libre elección
sobre su futuro y relaciones de poder. Después las mujeres pusieron atención a
temas como el conflicto armado en Colombia, al cambio de los ordenamientos
institucionales y legales acerca de la desigualdad de género, siendo este la
vía de reconfiguración de las representaciones sociales y culturales de género.
TERCERA OLA
(1988-2000)
Para esta tercera ola,
se dieron acontecimientos importantes para las nuevas configuraciones
feministas: conflicto armado, la Constitución Política de 1991 que permitió el
acceso público a las mujeres sin discriminar sus contextos sociales y
culturales y por último, la creación de instituciones que promovieran la
equidad de género por parte del Estado, aunque estos esfuerzos no han sido los
más sólidos, debido a los lenguajes técnicos que se fueron creando, provocaron
el aislamiento de políticas que promovían al sector de la juventud.
Los
feminismos de esta época lograron la consolidación de políticas públicas que,
por lo menos en términos jurídicos, garantizaron tanto los derechos sexuales y reproductivos
y la posibilidad del aborto en casos determinados, como el establecimiento de
distintas leyes que sancionan la violencia y la discriminación en contra de la
mujer, protegen su patrimonio, amparan a las madres cabezas de familia y
otorgan mayores beneficios jurídicos en salud, educación y vivienda; también
legitiman y reconocen la valoración con dinero del trabajo doméstico y
voluntario. Además, se hizo posible el matrimonio por fuera de la iglesia y su
disolución con el divorcio. Igualmente, se estableció la ley de cuotas, por
cuya ampliación se sigue luchando (Thomas, 2006).
La guerra le ha dado un nuevo significado a las luchas feministas: distinguir y comprender la importancia de la diferenciación entre lo público y lo privado, dando lugar a una mejor expresión femenina en la democracia y promoviendo la defensa de los derechos humanos, aunque sus voces no sean tomadas en cuenta lamentablemente.
PERSPECTIVAS DEL FEMINISMO EN EL SIGLO XXI: LOGROS Y QUEBRANTAMIENTOS
El feminismo contemporáneo logró visibilizar a la mujer como sujeto de derechos, diversificando las conductas que fueron establecidas para el hombre y la mujer, como también obviar el debate en cuestiones femeninas y de género, llegando a la academia, la política y la jurisprudencia. El desconocimiento de las experiencias femeninas de mujeres que habitaban las zonas rurales, así como las que no tuvieron una educación y pertenecían a otras generaciones, fueron uno de los declives del feminismo y convirtiéndose ahora como símbolo de la historia del movimiento; los estudios, debates, propuestas y políticas se han centrado en la población femenina marginada social, étnica y económica, como los temas de juventud y género.
Aunque en la actualidad la palabra feminismo, para muchos y muchas signifique: extremistas y anti-hombres, los movimientos feministas se centraron en fortalecer la democracia colombiana. Las políticas de discriminación de género se quedaron solo en hojas de papel, porque en lo real muy poco práctico.
Los estudios acerca de educación superior y mujeres,
están centrándose más en el análisis cuantitativo que cualitativo, tema que hay que fortalecer.
El feminismo consolidó un contrapúblico que permitió resistirse a discursos de poder construidos histórica y culturalmente, cuyos principios supeditaban el lugar de la mujer al ámbito doméstico, consolidando asimetrías en las identidades y las relaciones de género. En tanto el género fue reconocido como una relación de poderes, los feminismos permitieron la valoración política del espacio privado (Dirks, 1994).
Lamentablemente en la
actualidad, los debates sobre las mujeres en el entorno urbano y de las
representaciones culturales, se han ido diluyendo, lo que están creando
imaginarios que supeditan la identidad femenina a discursos masculinos, excepto
los relacionados a la derechos sexuales y reproductivos de la mujer en
Colombia, aunque con algunas falencias. Se están institucionalizando y
corporatizando, lo que deslegitima los acercamientos experienciales de las
mujeres.
Escrito por: Natalia Cardona Velasco, Politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.
Referencia
Forero, J.(2005) Feminismos Postfeministas en Construcción: http://archivobogota.secretariageneral.gov.co/sites/default/files/documentos_secretaria_general/FEMINISMOS.pdf
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