Persona destacada de la semana

Colectopía Curé

El día de hoy en la sesión de "Hablemos de..." lo haremos de un grupo llamado Colectopía Curé creado por tres personas bogotanas q...

lunes, 31 de agosto de 2020

FEMINISMOS POSTFEMINISTAS EN CONSTRUCCIÓN

 

Juliana Forero

 

1.   DE LA HISTORIA, LAS DEFINICIONES Y LOS CONTEXTOS

 

FEMINISMO EN COLOMBIA

 

LA PRIMERA OLA (1920-1954)

Las mujeres se fueron movilizando y así mismo constituyendo movimientos sufragistas en contra de la exclusión en el escenario público, apoyando la igualdad de derechos civiles y en la lucha por el acceso a la educación, al escenario laboral y participación política. Las mujeres que pertenecían a la élite colombiana tuvieron la oportunidad de acceder a espacios diplomáticos donde podían ser partícipes de las decisiones políticas con respecto al reconocimiento de sus derechos.

Para algunas feministas el hogar era el espacio idea posible para poder realizarse como mujeres, solo apoyaron el derecho al voto. Otras en cambio apoyaron el concepto de ciudadanía y así mismo reclamaron el derecho a la educación, al salario y a los cargos públicos. El asesinato de Jorge Eliecer Gaitán en 1948 y la llegada al poder del General Rojas Pinilla en 1953, irrumpieron el movimiento. Luego de que sucediera esto, los movimientos se fueron separando y algunas mujeres entraron en el mundo político.

El derecho al voto para las mujeres fue aprobado en 1954 pero hasta 1957 pudieron ejercerlo con el plebiscito. Se logró el derecho a la educación básica y superior, al salario y a ejercer cargos públicos y así mismo la institucionalización de la píldora anticonceptiva.

 

SEGUNDA OLA (1970-1987)

Las mujeres ya no luchaban por la reivindicación  de derechos, ahora su lucha consistía en nuevas construcciones y entendimientos cultura sobre lo femenino y la feminidad “… impugnaban construcciones culturales de lo femenino y lo masculino que encierran a las mujeres en los cuatro muros del hogar y a los hombres en estereotipos varoniles que cercan su sensibilidad” (Wills, 2004, p. 84). La familia y la iglesia fueron instituciones cuestionadas ya que no favorecían la libertad de las mujeres y apoyaban la distinción de género.

Se establecieron dos grupos de lucha del movimiento feminista, el primero el que asumían la redistribución del poder como eje transversal, el cabildeo frente al Estado y los partidos políticos constituían el espacio ideal para la lucha, dando lugar a la transformación de la subordinación de género;  y el segundo que a partir de las vivencias cotidianas se derrocaba el patriarcado, porque a partir de este sistema se articulaba todos las formas de dominación social y política

La polarización política y partidista truncó la unión entre feministas de izquierda pertenecientes a la segunda ola y feministas conservadoras o liberales pertenecientes a la primera ola, impidiendo el proceso de acumulación de capital político y simbólico entre cada una de las generaciones (Wills, 2004).

Se logró la igualdad jurídica de sexos, se establecieron normas de filiación paterna, la no obligación de usar el apellido del conyugue, se puso fin a la potestad marital. Se decretó la Década Internacional de la Mujer y el Comité para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Se promovieron temas nuevos como el de la relación de las mujeres con su cuerpo, libre elección sobre su futuro y relaciones de poder. Después las mujeres pusieron atención a temas como el conflicto armado en Colombia, al cambio de los ordenamientos institucionales y legales acerca de la desigualdad de género, siendo este la vía de reconfiguración de las representaciones sociales y culturales de género.

 

TERCERA OLA (1988-2000)

Para esta tercera ola, se dieron acontecimientos importantes para las nuevas configuraciones feministas: conflicto armado, la Constitución Política de 1991 que permitió el acceso público a las mujeres sin discriminar sus contextos sociales y culturales y por último, la creación de instituciones que promovieran la equidad de género por parte del Estado, aunque estos esfuerzos no han sido los más sólidos, debido a los lenguajes técnicos que se fueron creando, provocaron el aislamiento de políticas que promovían al sector de la juventud.

Los feminismos de esta época lograron la consolidación de políticas públicas que, por lo menos en términos jurídicos, garantizaron tanto los derechos sexuales y reproductivos y la posibilidad del aborto en casos determinados, como el establecimiento de distintas leyes que sancionan la violencia y la discriminación en contra de la mujer, protegen su patrimonio, amparan a las madres cabezas de familia y otorgan mayores beneficios jurídicos en salud, educación y vivienda; también legitiman y reconocen la valoración con dinero del trabajo doméstico y voluntario. Además, se hizo posible el matrimonio por fuera de la iglesia y su disolución con el divorcio. Igualmente, se estableció la ley de cuotas, por cuya ampliación se sigue luchando (Thomas, 2006).

La guerra le ha dado un nuevo significado a las luchas feministas: distinguir y comprender la importancia de la diferenciación entre lo público y lo privado, dando lugar a una mejor expresión femenina en la democracia y promoviendo la defensa de los derechos humanos, aunque sus voces no sean tomadas en cuenta lamentablemente.


PERSPECTIVAS DEL FEMINISMO EN EL SIGLO XXI: LOGROS Y QUEBRANTAMIENTOS

El feminismo contemporáneo logró visibilizar a la mujer como sujeto de derechos, diversificando las conductas que fueron establecidas para el hombre y la mujer, como también obviar el debate en cuestiones femeninas y de género, llegando a la academia, la política y la jurisprudencia. El desconocimiento de las experiencias femeninas de mujeres que habitaban las zonas rurales, así como las que no tuvieron una educación y pertenecían a otras generaciones, fueron uno de los declives del feminismo y convirtiéndose ahora como símbolo de la historia del movimiento; los estudios, debates, propuestas y políticas  se han centrado en la población femenina marginada social, étnica y económica, como los temas de juventud y género.

Aunque en la actualidad la palabra feminismo, para muchos y muchas signifique: extremistas y anti-hombres, los movimientos feministas se centraron en fortalecer la democracia colombiana. Las políticas de discriminación de género se quedaron solo en hojas de papel, porque en lo real muy poco práctico.

Los estudios acerca de educación superior y mujeres, están centrándose más en el análisis cuantitativo que cualitativo, tema que hay que fortalecer.

El feminismo consolidó un contrapúblico que permitió resistirse a discursos de poder construidos histórica y culturalmente, cuyos principios supeditaban el lugar de la mujer al ámbito doméstico, consolidando asimetrías en las identidades y las relaciones de género. En tanto el género fue reconocido como una relación de poderes, los feminismos permitieron la valoración política del espacio privado (Dirks, 1994).

Lamentablemente en la actualidad, los debates sobre las mujeres en el entorno urbano y de las representaciones culturales, se han ido diluyendo, lo que están creando imaginarios que supeditan la identidad femenina a discursos masculinos, excepto los relacionados a la derechos sexuales y reproductivos de la mujer en Colombia, aunque con algunas falencias. Se están institucionalizando y corporatizando, lo que deslegitima los acercamientos experienciales de las mujeres.


Escrito por: Natalia Cardona Velasco, Politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.


Referencia

Forero, J.(2005) Feminismos Postfeministas en Construcción: http://archivobogota.secretariageneral.gov.co/sites/default/files/documentos_secretaria_general/FEMINISMOS.pdf


 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario