Persona destacada de la semana

Colectopía Curé

El día de hoy en la sesión de "Hablemos de..." lo haremos de un grupo llamado Colectopía Curé creado por tres personas bogotanas q...

lunes, 31 de agosto de 2020

FEMINISMOS POSTFEMINISTAS EN CONSTRUCCIÓN

 

Juliana Forero

 

1.   DE LA HISTORIA, LAS DEFINICIONES Y LOS CONTEXTOS

 

FEMINISMO EN COLOMBIA

 

LA PRIMERA OLA (1920-1954)

Las mujeres se fueron movilizando y así mismo constituyendo movimientos sufragistas en contra de la exclusión en el escenario público, apoyando la igualdad de derechos civiles y en la lucha por el acceso a la educación, al escenario laboral y participación política. Las mujeres que pertenecían a la élite colombiana tuvieron la oportunidad de acceder a espacios diplomáticos donde podían ser partícipes de las decisiones políticas con respecto al reconocimiento de sus derechos.

Para algunas feministas el hogar era el espacio idea posible para poder realizarse como mujeres, solo apoyaron el derecho al voto. Otras en cambio apoyaron el concepto de ciudadanía y así mismo reclamaron el derecho a la educación, al salario y a los cargos públicos. El asesinato de Jorge Eliecer Gaitán en 1948 y la llegada al poder del General Rojas Pinilla en 1953, irrumpieron el movimiento. Luego de que sucediera esto, los movimientos se fueron separando y algunas mujeres entraron en el mundo político.

El derecho al voto para las mujeres fue aprobado en 1954 pero hasta 1957 pudieron ejercerlo con el plebiscito. Se logró el derecho a la educación básica y superior, al salario y a ejercer cargos públicos y así mismo la institucionalización de la píldora anticonceptiva.

 

SEGUNDA OLA (1970-1987)

Las mujeres ya no luchaban por la reivindicación  de derechos, ahora su lucha consistía en nuevas construcciones y entendimientos cultura sobre lo femenino y la feminidad “… impugnaban construcciones culturales de lo femenino y lo masculino que encierran a las mujeres en los cuatro muros del hogar y a los hombres en estereotipos varoniles que cercan su sensibilidad” (Wills, 2004, p. 84). La familia y la iglesia fueron instituciones cuestionadas ya que no favorecían la libertad de las mujeres y apoyaban la distinción de género.

Se establecieron dos grupos de lucha del movimiento feminista, el primero el que asumían la redistribución del poder como eje transversal, el cabildeo frente al Estado y los partidos políticos constituían el espacio ideal para la lucha, dando lugar a la transformación de la subordinación de género;  y el segundo que a partir de las vivencias cotidianas se derrocaba el patriarcado, porque a partir de este sistema se articulaba todos las formas de dominación social y política

La polarización política y partidista truncó la unión entre feministas de izquierda pertenecientes a la segunda ola y feministas conservadoras o liberales pertenecientes a la primera ola, impidiendo el proceso de acumulación de capital político y simbólico entre cada una de las generaciones (Wills, 2004).

Se logró la igualdad jurídica de sexos, se establecieron normas de filiación paterna, la no obligación de usar el apellido del conyugue, se puso fin a la potestad marital. Se decretó la Década Internacional de la Mujer y el Comité para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer. Se promovieron temas nuevos como el de la relación de las mujeres con su cuerpo, libre elección sobre su futuro y relaciones de poder. Después las mujeres pusieron atención a temas como el conflicto armado en Colombia, al cambio de los ordenamientos institucionales y legales acerca de la desigualdad de género, siendo este la vía de reconfiguración de las representaciones sociales y culturales de género.

 

TERCERA OLA (1988-2000)

Para esta tercera ola, se dieron acontecimientos importantes para las nuevas configuraciones feministas: conflicto armado, la Constitución Política de 1991 que permitió el acceso público a las mujeres sin discriminar sus contextos sociales y culturales y por último, la creación de instituciones que promovieran la equidad de género por parte del Estado, aunque estos esfuerzos no han sido los más sólidos, debido a los lenguajes técnicos que se fueron creando, provocaron el aislamiento de políticas que promovían al sector de la juventud.

Los feminismos de esta época lograron la consolidación de políticas públicas que, por lo menos en términos jurídicos, garantizaron tanto los derechos sexuales y reproductivos y la posibilidad del aborto en casos determinados, como el establecimiento de distintas leyes que sancionan la violencia y la discriminación en contra de la mujer, protegen su patrimonio, amparan a las madres cabezas de familia y otorgan mayores beneficios jurídicos en salud, educación y vivienda; también legitiman y reconocen la valoración con dinero del trabajo doméstico y voluntario. Además, se hizo posible el matrimonio por fuera de la iglesia y su disolución con el divorcio. Igualmente, se estableció la ley de cuotas, por cuya ampliación se sigue luchando (Thomas, 2006).

La guerra le ha dado un nuevo significado a las luchas feministas: distinguir y comprender la importancia de la diferenciación entre lo público y lo privado, dando lugar a una mejor expresión femenina en la democracia y promoviendo la defensa de los derechos humanos, aunque sus voces no sean tomadas en cuenta lamentablemente.


PERSPECTIVAS DEL FEMINISMO EN EL SIGLO XXI: LOGROS Y QUEBRANTAMIENTOS

El feminismo contemporáneo logró visibilizar a la mujer como sujeto de derechos, diversificando las conductas que fueron establecidas para el hombre y la mujer, como también obviar el debate en cuestiones femeninas y de género, llegando a la academia, la política y la jurisprudencia. El desconocimiento de las experiencias femeninas de mujeres que habitaban las zonas rurales, así como las que no tuvieron una educación y pertenecían a otras generaciones, fueron uno de los declives del feminismo y convirtiéndose ahora como símbolo de la historia del movimiento; los estudios, debates, propuestas y políticas  se han centrado en la población femenina marginada social, étnica y económica, como los temas de juventud y género.

Aunque en la actualidad la palabra feminismo, para muchos y muchas signifique: extremistas y anti-hombres, los movimientos feministas se centraron en fortalecer la democracia colombiana. Las políticas de discriminación de género se quedaron solo en hojas de papel, porque en lo real muy poco práctico.

Los estudios acerca de educación superior y mujeres, están centrándose más en el análisis cuantitativo que cualitativo, tema que hay que fortalecer.

El feminismo consolidó un contrapúblico que permitió resistirse a discursos de poder construidos histórica y culturalmente, cuyos principios supeditaban el lugar de la mujer al ámbito doméstico, consolidando asimetrías en las identidades y las relaciones de género. En tanto el género fue reconocido como una relación de poderes, los feminismos permitieron la valoración política del espacio privado (Dirks, 1994).

Lamentablemente en la actualidad, los debates sobre las mujeres en el entorno urbano y de las representaciones culturales, se han ido diluyendo, lo que están creando imaginarios que supeditan la identidad femenina a discursos masculinos, excepto los relacionados a la derechos sexuales y reproductivos de la mujer en Colombia, aunque con algunas falencias. Se están institucionalizando y corporatizando, lo que deslegitima los acercamientos experienciales de las mujeres.


Escrito por: Natalia Cardona Velasco, Politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.


Referencia

Forero, J.(2005) Feminismos Postfeministas en Construcción: http://archivobogota.secretariageneral.gov.co/sites/default/files/documentos_secretaria_general/FEMINISMOS.pdf


 

sábado, 22 de agosto de 2020

Documental Que mi nombre no se borre de la historia: Las trece rosas rojas.

                         Foto tomada diario El País


Dirección: José María Almela y Verónica Gil.

Año: 2006

Duración: 83 minutos.

País: España


Después de la caída de Madrid por parte de las tropas franquistas y con la posguerra, se unieron un grupo de jóvenes en la defensa de la II República, creando un movimiento llamado JSU (Juventudes Socialistas Unificadas) fundada en marzo de 1936 por la fusión de Unión de Juventudes Comunistas de España del Partido Comunista de España  y las Juventudes Socialistas de España del  PSOE, bajo la dirección de José Peña Brea de 21 años, quién fue detenido por una acusación y fue obligado mediante torturas a delatar a lxs presuntxs militantes del movimiento, firmando así una declaración.

En medio de la oleada de persecusión, resulto un infiltrado de la policía en el movimiento Roberto Conesa, quién ayudo a la caída de la organización, ocupando después el cargo de Comisario de la Brigada Político Social Franquista. 

Esta organización "clandestina" fue decayendo y así mismo cada unx de sus militantes. Las mujeres ocuparon un lugar importante en la organización como costureras de las uniformes de quienes participaban en los enfrentamientos, como informantes y también acompañaban algunas a las milicias. Cuando la organización se vio acorralada por el ejército franquista con la detención de la mayoría de los hombres que estaban en las revueltas, las mujeres tuvieron que tomar el mando, lo que les causo mayores problemas y fueron arrestadas una por una, cabe aclarar que las militantes oscilaban entre los 15 a 29 años, la mayoría eran menores de edad. Fueron llevadas a cárceles precarias, incluso la iglesia católica con los conventos, se presto para acoger a las acusadas, habían más de 60 mujeres encarceladas y  amontonadas, eran torturadas y les daban muy poca comida cada 24 horas, llevándolas a enfermar, esperando su juicio.

Llego el 29 de Julio de 1939, iba el comandante de la guardia civil Isaac Gabaldón junto con su hija y el conductor del carro, el vehículo fue interceptado en medio del camino por un grupo de personas quienes dispararon continuamente hacia el carro, causándole la muerte a las tres personas. Este crimen fue tan sospechoso, que incluso no había manera de atribuírselo a la organización, sino que fuera de los mismos franquistas quiénes se encargaron ya que era investigador del pasado de muchas personas, sin embargo la policía franquista se encargo de acusar a cientos de militantes de la JSU por el asesinato del comandante (se estima 364) y la gran mayoría murieron. Pero la mayor barbarie se dio el 5 de agosto de 1939 en donde 57 personas fueron condenadas a muerte, 13 eran mujeres entre esas 7 menores de edad, desde ese momento fueron recordadas como Las treces rosas rojas:

-Martina Barroso García. 24 años

-Luisa Rodríguez Lafuente. 18 años

-Elena Gil Olaya. 20 años

-Victoria Muñoz García. 17 años

-Anita López Gallego. 21 años

-Dionisia Manzanero Salas. 20 años

-Carmen Barrero Aguado. 20 años.

-Joaquina López Laffite. 23 años

-Virtudes González García. 18 años

-Pilar Bueno Ibañez. 27 años

-Blanca Brisac Vázquez. 29 años

-Adelina García Casillas. 19 años

-Julia Conesa Conesa. 19 años.

Acusadas de intervenir en actos de sabotaje e intentos de complot, con algunas acusaciones adicionales, acusaciones absurdas para mujeres tan jóvenes a la edad de ellas, qué mayor delito pudieron haber cometido que el de estar en una organización donde defendían los derechos de lxs ciudadanxs. Una época llena de terror y venganza hacia quiénes pensaban distinto. Mujeres inocentes murieron en el franquismo y en otras partes del mundo, por causas justas y que gran parte de lo que pelearon ellas, logramos tener muchos derechos y que no se siguieran cometiendo algunas injusticias.

Hoy recordamos a estas hermosas mujeres y a quienes sigue luchando por un mundo mejor.

Escrito por: Natalia Cardona Velasco, politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.


Referencia

Que Mi Nombre No Se Borre De La Historia Las Trece Rosas Rojas: https://www.youtube.com/watch?v=PlSfNdti-l0



miércoles, 19 de agosto de 2020

Colectivo RecSisters: Espacios libres de violencia de género en las producciones nacionales.

Detrás de la Industría Audiovisual se encuentra un lado oscuro, uno en el que se agrupa una serie acontecimientos relacionados con la discriminación, acoso y violencia sexual hacia las mujeres que trabajan en este medio.

En Colombia, estas problemáticas se esconden detrás de las voces de sus víctimas, quienes han callado por miedo a que no salgan adelante en este medio o las denuncias que han hecho, queden como archivos represados en la Fiscalía; sin embargo, un grupo de mujeres se han puesto a la tarea de acabar con estas violencias. El 10  de agosto del 2020 el diario El País: El Periódico Global, saco un artículo Las mujeres que reeducan a la industria audiovisual en Colombia, esas mujeres son el Colectivo RecSisters quienes acompañan a las víctimas de abuso sexual y trabaja por espacios libres de violencia de género en las producciones. 

Mónica Hernández, perteneciente a este colectivo, cuenta que esta iniciativa nació en Marzo a partir de que un grupo de camarógrafas empezaran a unirse para apoyarse en las situaciones difíciles y de una exhaustiva investigación y recopilamiento de denuncias de muchas mujeres en nuestro país, quienes sus casos han pasado a segundo plano, por ejemplo se habla de una víctima quien denuncio hace tres años por violencia sexual a un personaje del medio, pero le han dilatado tanto su denuncia, que a la final, el violento no recibirá su castigo; hablamos de un 98% de denuncias desestimadas y este colectivo se convirtió en un refugio para ellas.

...una mano del director en la cintura cuando pasa cerca y ordena una instrucción en la grabación, un comentario sobre la ropa que llevan puesta, un piropo. Parecía que no eran casos aislados, por eso hicieron una encuesta para saber si las experiencias trascendían de un chat y comprobaron que al menos 147 habían tenido un mal momento dentro y fuera del set con sus compañeros de trabajo. (Palomino, El País, 2020)

Para el colectivo, es importante mostrar la problemática que se esconde y además de poder generar cambios en este medio, mejorando las condiciones laborales de estas mujeres, visibilizando lo que pasa en el terreno informal que viene siendo un espacio propicio para el acoso y violencia sexual. Después de las denuncias a Ciro Guerra por parte de ocho mujeres que lo acusan de acoso sexual, cuenta Mónica que algunos hombres de la industria se han acercado para saber que conductas incómodas deben cambiar hacia sus compañeras y también para prevenir que otros las hagan; esto ha hecho que como colectivo se den charlas acerca de machismo, la importancia de la equidad de género y aprender a que cuando una mujer dice no es no. Recsisters está apoyada por una red jurídica feminista, donde hay abogadas, psicólogas, entre otras mujeres que han decidido voluntariamente ayudar a las víctimas. 

Es importante que las mujeres del medio audiovisual nacional se sientan cómodas en estos espacios, sin ser acosadas e intimidadas por sus compañeros de trabajo. 


Escrito por: Natalia Cardona Velasco, Politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.


Referencia

Las mujeres que reeducan a la industria audiovisual en Colombia, Diario El País: El Periódico Global, 10 de Agosto del 2020: https://elpais.com/cultura/2020-08-10/las-mujeres-que-reeducan-a-la-industria-audiovisual-en-colombia.html



lunes, 17 de agosto de 2020

LA PERFORMATIVIDAD DEL GÉNERO: LA CATEGORÍA SEXO COMO CONSTRUCCIÓN SOCIAL.

En el presente escrito se realizará un análisis acerca de algunos aspectos de la teoría de Judith Butler, en especial, lo correspondiente a su postulación de la performatividad y como lo relaciona con los conceptos de sexo y género, esta categoría de perfomartividad, da cuenta de la rutinización de los aspectos que generan socialmente el ser hombre o mujer, y como estos, también son parte de la ritualización de cada aspecto y momento de nuestra corporeidad. Butler, aunque no habla propiamente de construcciones corporales, su teoría si da pie para poder relacionar los estudios acerca del cuerpo con la performatividad, pues el cuerpo es la base de donde se desprende el ser y la expresión de cada uno de los aspectos que lo componen, sus acciones, sus pensamientos, su identidad, entre otras, la forma en cómo se compone y se construye a partir de su personalidad y los designios socio-culturales.  

Sabemos que el sexo es algo determinado biológicamente y que el género es lo que conlleva a una reproducción de “roles” que se han establecido mediante aquel sexo; el género es algo que se evidencia intangible pero que, a su vez, se materializa. Es entonces que a partir de lo socialmente establecido, somos el resultado de todas aquellas relaciones -sea con otros sujetos o con otro tipo de elementos- que hemos construido en nuestra trayectoria experiencial, es así, como la performatividad toma forma en los cuerpos haciendo de ellos una reiteración constante de actos, no libres, no únicos; son actos que representan lo que hemos edificado en lo interrelacional y que internalizamos para luego hacerlo cotidiano.

 

“En la vida cotidiana, actuamos rutinariamente de acuerdo con la definición de la situación, no necesariamente de modo fijo” (Freire, 2012. p. 3) es decir que, así como las situaciones o la sociedad en sí, no son estáticas, los sujetos tampoco lo somos, nos re-pensamos, nos re-construimos, nos transformamos y de esta manera, ritualizamos el género; en palabras de Judith Butler (1998): “en este sentido el género no es, de ninguna manera, una identidad estable (...) más bien es una identidad débilmente constituida en el tiempo: una identidad instituida por una repetición estilizada de actos (...)” (pp. 296-297)

En este sentido, la performatividad del género, hace referencia a “lo que consideramos una esencia interna del género que se fabrica mediante un conjunto sostenido de actos, postulados por medio de la estilización del cuerpo basada en el género” (Butler, 2001: 16), es por esto que, peinarnos es performar, vestirnos es performar, maquillarnos es performar, esto, realizándolo cotidianamente, es lo que le da sentido a nuestro cuerpo; no obstante:

(...) el género y el sexo son actuaciones, actos performativos que son modalidades del discurso autoritario; tal performatividad alude en el mismo sentido al poder del discurso para realizar (producir) aquello que enuncia, y por lo tanto permite reflexionar acerca de cómo el poder hegemónico heterocentrado actúa como discurso creador de realidades socioculturales. (Duque, 2010. p. 87)

 

Con lo anterior, Butler nos permite dar cuenta de que la repetición continuada de las expresiones del género, crean en el sujeto una ritualización de construcciones que expresan lo que socialmente se le ha asignado por su sexo biológico, por ello, a su vez, no es aceptado o tachado cada cosa que no se encuentra dentro de la relación sexo- género, que no es binario, que se sale de los lineamientos ¿qué pasa con el travestismo, las personas no binarias, andróginas, transexualismo, transgénero, entre otros? Claramente a través de sus cuerpos generan performatividad, una que no es aceptada, pero que al realizarse les permite a los sujetos consolidar su identidad a través de la rutina, del ejercicio diario y de lo cotidiano.

 

¿Cómo se llega a la construcción performativa del género en Butler? Se logra mediante actuaciones sociales continuas que son realizadas para ocultar precisamente su mismo carácter, el de consolidar el binarismo, y presentarlo como lo normativo naturalizado, para impedir a su vez aquello que pretenda salirse de la norma, y que para ejecutarse también tiene que rutinizar la performatividad, por ende al no mostrar el carácter performativo también se oculta las posibilidades performativas de que se multipliquen las configuraciones de género que no responden al marco de dominación masculina y heterosexualidad estructuradas e institucionalizadas. Pero, es claro que la performatividad como acción tiene cabida para todo, también para aquello no binario, deja un espacio a la subversión de género, dentro de la construcción performativa se encuentra también la posibilidad subversiva del género, porque el género no puede ser una categoría totalizante, ni binaria, ni que exponga una sólo forma de relación sexo-género. 

Entonces, ¿Qué propone Judith Butler? Claramente que el género es performativo, el género termina siendo una categoría abstracta, pues no se expresa por si sólo a través de acciones, gestos o habla, sino que lo hace mediante la performatividad, que reproduce esta construcción abstracta de la categoría género, el género construye a través de su interpretación la ilusión social y cultural de que hay una forma correcta de realizarlo o ejercerlo, es más, hace creer que puede ser expresado ¿por qué el género tiene que ser expresado? ¿acaso de esto depende de que sea legítimo? De modo tal que la performatividad de género produce el efecto de una esencia o “disposición genérica verdadera, original o perdurable”. El género, termina siendo entonces expresado en el cuerpo del ser humano como algo inherente, como una especie de alma o esencia, que hace que la expresión de su identidad y construcción física y emocional tenga que ser de una forma determinada, de ese modo, se gesta una forma de ritualización, de reproducción cotidiana de unas formas y maneras de expresarse, de construirse, de mostrarse.

 

Con la explicación de la performatividad en Butler, podemos hablar de cómo se expresa en formar no binarias, como en el caso que la misma autora menciona en “cuerpos que importan” , la parodia de género que realiza la travesti, un punto a resaltar aquí es la necesidad de la repetición para que así pueda ser consolidado el género, no sólo el travestismo, que es la performatividad que realiza un género del otro, es decir, que el género en su totalidad es un constante acto de performatividad, de rutina, de condicionamiento de lo corpóreo, de repetición en lo cotidiano, y no sólo la subversión tiene que hacerlo para consolidarse en el sistema heteropatriarcal, ambas formas de performatividad son una imitación de un arquetipo que les permite nombrarse como subversivo o normativo, pero nombrarse, existir. El género binario muestra que su naturaleza es de “creación” y no es un “origen divino” como intenta hacerlo creer el sistema heteropatriarcal, así pues, toda otra forma de expresión de performatividad también es creación y puede normatizarse a través de la rutina.

 

¿Por qué ocultar el concepto de género tras la performatividad? Porque el mismo no es legítimo, y burlescamente, esta forma de legitimarlo genera a su vez la capacidad de que se dude de su propia construcción, para Butler, esta necesidad de crear maneras de materializar el género, demuestra a su vez, que este nunca ha podido trascender a algo más allá de una idea. Pero ¿y cómo se realiza la performatividad?, su mayor aliado es el cuerpo, las expresiones, los gestos, las acciones, va desde a forma de caminar, hasta como manejamos nuestro cuerpo, la forma en que llevamos nuestro cabello, las uñas, si nos maquillamos o no, y si es afirmativo, de qué manera, fuerte o suave, con vellos o sin vellos, si hay vellos, en qué lugares si y en cuales no, el vestir, que se quiere proyectar con ese vestir, como se mueven las extremidades, como se mira, como se proyectan los gestos, las emociones, los sentimientos.

 

En lo personal, pienso que la performatividad, como expresión del género va más allá de lo meramente corpóreo y de lo impuesto por el sistema heteropatriarcal, también responde a la posición geográfica, al sistema cultural, económico y social, además de las relaciones de poder, en el sistema capitalista, podemos ver como poco a poco se han ido incorporando otras categorías identitarias para poder expandir su mercado y abarcar más espacios dentro de la sociedad ¿cómo analizar la performatividad en las relaciones sociales o dentro del sistema capitalista que cada vez es más salvaje?, creo es otro punto que podría estudiarse y analizarse, en relación con otras teorías y postulados, pero será en otra ocasión.

 

Referencias bibliográficas

·         Butler, Judith (1990). El Género en Disputa. Paidós-PUEG. México

 

      Butler, J., & Lourties, M. (1998). Actos performativos y constitución del género: un ensayo sobre fenomenología y teoría feminista. Debate feminista, 18, 296-314.

 

·         Freire Accorsi Miranda, A. C. (2012). El arte performance en la vida cotidiana.

 

·    Acosta, C. A. D. (2010). Judith Butler y la teoría de la performatividad de género. Revista de educación y pensamiento, (17), 85-95.

 

Nazareno Saxe, Facundo (2015). La noción de performatividad en el pensamiento de Judith Butler: queerness, precariedad y sus proyecciones. Universidad de Santiago de Chile. Estudios Avanzados. 




Reseña escrita por María Paula Torres, estudiante de sociología. Colombia. 

sábado, 8 de agosto de 2020

Documental Blackie: una vida en blanco y negro


Foto tomada del diario El Clarín 


Dirección: Alberto Ponce

Duración: 90 minutos

Argentina 2012

Basado en el libro: “Recuerdos y memorias de Blackie” de Ricardo Horvath

Este documental habla sobre la vida de Paloma Efron más llamada “Blackie”, una de las mujeres más destacadas del siglo XX por su trabajo en el desarrollo de la televisión argentina. Nació en Basavilbaso, 6 de diciembre de 1912 y murió en Buenos Aires, 3 de septiembre de 1977), se crío en las colonias judías Entre Ríos (Argentina), hija de padres judíos de la antigua Rusia zarista que emigraron a Argentina por la persecución, su padre era maestro e inspector de las escuelas judías en Argentina y su madre una bella joven emigrante rusa. Blackie en sus inicios incurso en el mundo del Jazz siendo una de las mejores cantantes de este género en su país, lo que la llevo a incursionar en el cine y teatro dentro y fuera del país por sus habilidades que la llevaron al reconocimiento e influencia con personas importantes en el mundo del arte. 

El documental da importancia a su vida como empresaria, periodista, productora y directora, dándose a conocer por su profesionalismo, innovación y habilidades que la destacaron en el mundo de la televisión. La actriz Dora Baret da vida a esta maravillosa mujer en la ficción de una entrevista que le hace un joven periodista (Nicolás Gil Lavedra quién lo personifica y voz del Periodista joven: Guido Pécora) sobre su vida, donde ella va narrando cada momento y al mismo tiempo se muestran archivos audiovisuales reales, enlazando lenguaje y líneas temporales para ir reconstruyendo la llamativa vida de esta mujer, que para sus amigxs y compañerxs de trabajo, Blackie era una mujer de carácter y muy disciplinada en su trabajo y con un carisma impresionante, siempre ayudando a los demás.

Blackie en un momento de su vida, se llegó a casar con un hombre que estaba incursionando en el mundo del cine, pero al cabo de muchos años ella decidió separarse de él porque ya no había la misma conexión que al principio, se les había acabado el amor, pero ella aun así siguió siendo muy amiga de él hasta el día del deceso de su ex esposo. El resto de su vida se concentró en hacer lo que ell jua le gustaba, logrando así muchos de sus propósitos. Triunfó en un mundo de hombres.


Escrito por: Natalia Cardona Velasco, Politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.


Referencia

Blackie: una vida en blanco y negro (Alberto Ponce, Argentina, 2012). Película completa HD. Oficial: https://www.youtube.com/watch?v=7nJK-FW6r2w

miércoles, 5 de agosto de 2020

MUJERES FILÁNTROPAS: FUNDACIÒN HUELLITAS VALIENTES


Foto tomada de la Pàgina de Facebook de la Fundaciòn Huellitas Valientes


La labor filantròpica de las mujeres ha ido llenando los vacíos de un país que no ofrece las garantías necesarias para proteger nuestro entorno y es por eso que hoy, muchas fundaciones se han creado con el propósito de poder darles la importancia que ellos y ellas necesitan. Nuestro deber como seres humanos es salvaguardar la vida que nos dio vida y darles amor a los que nos dan amor, por esta razón queremos darles a conocer la labor maravillosa que hacen un grupo de mujeres con su Fundaciòn Huellitas Valientes "Damos Voz a los que no tienen Voz"  del municipio de Roncesvalles-Tolima.

Una muy querida y hermosa amiga que hace parte de la fundación, Paola Gutièrrez Ospina (Politóloga y Especialista en Derechos Humanos y Competencias Ciudadanas), nos acepto esta entrevista para que nos contara acerca de la labor que hace esta fundación en la protección de los derechos de los animales. 

Natalia: ¿DE QUE SE TRATA LA FUNDACIÓN?

Paola: Huellitas Valientes es una fundación (en trámite para estar legalmente constituida) que surge como respuesta a los casos de maltrato y abandono presentados en el municipio de Roncesvalles, además de velar por el bienestar y los derechos de los animales, también tenemos un propósito fundamental: concientizar y realizar ejercicios pedagógicos que conlleven a un cambio real y significativo para los animales y la comunidad.

Natalia: ¿QUIÉNES LA CONFORMAN?

Paola: Huellitas Valientes, fue fundada hace aproximadamente dos años por tres mujeres profesionales en áreas diversas, pero con un propósito en común: salvaguardar la vida e integridad física de los animales en condición de calle y con cuidadores.

Ellas en su momento se proyectaron como un grupo animalista, que tendría la intención de estar al tanto de los caninos que se encontraban por aquel momento en el COSO municipal ya que había sido construido para ese entonces, sin embargo, sus pretensiones fueron más lejos, se percataron de que la problemática no se reducía a una infraestructura donde tener los perros en condición de calle, sino a la cultura violenta contra los animales, a la falta de responsabilidad por parte de la comunidad y la tenencia responsable de las mascotas.

En la actualidad Huellitas Valientes se ha constituido como una familia integrada por Díez mujeres (Marisol Gutiérrez, Alejandra Galindo, Ángela Hernández, Pilar Gutiérrez, Evelyn Quintero, Ana María Rivas, Daniela Gutiérrez, Alejandra Rodríguez, Paola Gutiérrez y Michell Barragán) además de la comunidad que nos ha ofrecido un apoyo y respaldo incondicional.

Natalia: ¿COMO SE FINANCIA LA FUNDACIÓN?

Paola: Indiscutiblemente, somos una organización sin ánimo de lucro, cuyo fin principal es de carácter altruista y social, no tenemos pretensiones en cuanto a beneficios económicos propios, nuestra labor es posible, gracias a donaciones procedentes de la comunidad y de personas que se sienten identificadas con la lucha constante en pro de los animales

Aprovechamos el momento para enviarles un saludo de agradecimiento, nuestro compromiso es primeramente con los animales, pero también con ustedes, que han confiado en nosotras, en el amor y respeto que sentimos por estos seres; a toda la comunidad de Roncesvalles le expresamos nuestra gratitud.

Natalia: ¿CUALES SON SUS PROYECTOS PRESENTES Y FUTUROS?

Paola: Hoy día, nos encontramos realizando procesos de tipo pedagógicos, la mayor apuesta es generar reflexión y un entorno donde prime el respeto y amor por los animales, el próximo mes se realizará una jornada de esterilización (no gratuita) y de vacunación antirrábica que cuenta con el apoyo de un médico veterinario que nos ha ofrecido sus servicios y con el Centro de Protección Animal de Roncesvalles (CPAR) que ha dispuesto de sus instalaciones para llevar a cabo las cirugías.

Por supuesto aún nos encargamos de alimentar algunos animales que sufren de abandono, los rehabilitamos (purgantes, vitaminas, jornadas de baño y alimento especial para tratar la desnutrición)  después  buscamos un hogar para ellos, cuando no es posible encontrarlo, son entregados al CPAR y allí son cuidados por Don Roberto, un hombre muy sensible y amoroso con ellos, los cuida y consiente todo el tiempo. Para él un saludo especial.

Sumo a lo anterior se realizará la conformación de la junta defensora de animales, con sus respectivos integrantes.

Como proyecto a futuro, esta seguir con la lucha constante por la defensa de los derechos de los animales, una tarea difícil, pero no imposible.

REALIZAMOS UN LLAMADO A LAS PERSONAS QUE PUEDEN CONTRIBUIR CON CAUSAS COMO ESTA, PARA QUE LO HAGAN, EL SUFRIMIENTO Y DOLOR QUE PADECEN LOS ANIMALES DESAMPARADOS ES INDESCRIPTIBLE, PORQUE NUNCA LOGRAREMOS DIMENSIONARLO REALMENTE.

Muchas mujeres como Marisol Gutiérrez, Alejandra Galindo, Ángela Hernández, Pilar Gutiérrez, Evelyn Quintero, Ana María Rivas, Daniela Gutiérrez, Alejandra Rodríguez, Paola Gutiérrez y Michell Barragán, trabajan para salvaguardar los derechos de los animalitos, ofreciéndoles una mejor vida y además de concientizar a las personas sobre el cuidado de los animales. 

Apoyemos esta labor que hacen estas fundaciones, aprendamos a amar la vida.

Si quieren conocer màs sobre esta fundación, les dejo el linkhttps://www.facebook.com/huellitas.valientes.96


Escrito por: Natalia Cardona Velasco, Politòloga de la Universidad del Tolima, Colombia.


lunes, 3 de agosto de 2020

Nuevas masculinidades en desplazamiento: construcciones sociales y culturales del significado de ser hombre.

El ser hombre se ha presentado a lo largo de la historia como una construcción del patriarcado, no nos dejemos llevar cuando aprendemos sobre teorías feministas o apenas estamos indagándonos sobre que es el género y su importancia, y encontramos que el patriarcado ha invisivilizado, subyugado y menospreciado a las mujeres, hay que reconocer a su vez que toda esta construcción también ha creado sobre el hombre  una forma de "expresarse" de "ser", un estereotipo propiamente machista y paternalista, que se ha presentado en todas las formas conocidas de patriarcado a lo largo y ancho de la historia y las culturas. El estudio de las masculinidades, surge precisamente de los estudios feministas, pero no es un tema que se ahondará aquí como tal, pero se hace necesario precisamente, para hablar de como aparecen categorías como nuevas masculinidades o masculinidades emergentes tan necesarias para aprender, que el enemigo verdadero es el sistema patriarcal. 

El tema que concierne en esta reseña es precisamente como se evidencian las masculinidades luego de fenómenos externos a la construcción del individuo como son los fenómenos de desplazamiento, ya sea desplazamiento por condiciones naturales como en el caso de Chile o desplazamiento por el conflicto armado en Colombia, dos formas distintas de desplazamiento, pero que dejan en el sujeto fuertes marcas que llevan a re-esctructurar en gran medida su "ser", su "estar", su "masculinidad", su rol de padre, esposo, trabajador; los casos convocados son precisamente el de Chaité en Chile y el de Soacha en Colombia, donde los autores pretendían realizar un acercamiento a las construcciones sociales de la masculinidad en hombres migrantes. Los estudios de masculinidades en América Latina inician alrededor de los años 80, respondiendo a la necesidades que presentaba de vislumbrar la configuración del modelo hegemónico y tradicional y como en esta no puede ser expresada solo una forma de ser hombre, sino que existen diversidad de experiencias e identidad con relación a clases sociales, etnicidad, generaciones, entre otras. 

Se ha evidenciado que la construcción de las masculinidades, y en especial en las áreas rurales corresponden a su relación con la utilidad social y como estas dan cuenta de la construcción cultural a través de su perpetuación, así mismo, los autores definen la masculinidad como "conjunto de valores, comportamientos, creencias que la sociedad le asigna a los varones, como el modelo hegemónico de ser hombre, relacionados a una cultura y un momento histórico; también el concepto de masculinidades emergentes entendiéndose como la modificación en la cultura en que se presentan, haciéndolo en estrecha relación con el ejercicio del poder. ¿Cómo se relaciona la masculinidad y el desplazamiento? eso veremos a continuación.

El desplazamiento forzado en Colombia genera un efecto estresor y de impacto psicosocial  en la población donde se presenta, las personas son sometidas a la guerra por estar en esa zona, lo cual los lleva a imposibilitarse para asumirse como los protagonistas de su propia vida; tanto hombres como mujeres afrontan estas situaciones de una manera distinta, porque también los impacta de una manera distinta, pues las configuraciones cambian abruptamente las formas de relacionarse, en el campo colombiano los hombres son el centro de la vida social, son quienes trabajan para el sustento familiar y las mujeres se ocupan de la supervivencia familiar; al presentarse las situaciones violentas la virilidad masculina queda entredicho  por no poderle hacerle frente, luego de esto el hombre tiende a retomar su rol pero se enfrenta a la necesidad de hacerlo diferente, pues no sólo dejan el lugar sino las construcciones socio-culturales.Las nuevas identidades se construyen en relación al desarraigo, presiones, necesidades de subsistencia, desesperanza, incertidumbre, pero aunque esto se presente también persisten modelos hegemónicos, pues la dominación y el poder masculino prevalecen en la mayor parte de las prácticas sociales, aunque la perspectiva  doméstica si se ve fuertemente transformada. 

Un fenómeno diferente pero de desplazamiento se presenta en Chaité, Chile donde un volcán hizo erupción en el 2008 y dejó damnificada a toda una región, aunque las evacuaciones a diferencia que en Colombia fueron voluntarias se expresaron sensaciones parecidas, se les obligó a iniciar una nueva vida en nuevos contextos, lo cual conllevó a que los hombros se quebraran en sus actitudes de mando y liderazgo, las mujeres ayudaban a crear lazos estatales y sociales para su sostenimiento, pero se cohibían ante eso por el imaginario social de la forma exitosa de ser hombre y otros estilos masculinos categorizados como inadecuados o inferiores; el hombre en estas comunidades debe cumplir con los estereotipos de ser autosuficiente, independiente y capaz, y además, un punto a resaltar es el papel paternalista de las instituciones gubernamentales frente a esos fenómenos sociales de desplazamiento. 

¿En qué se relacionan estos dos fenómenos de desplazamiento? en la resignificación de los roles desempeñados a nivel de sociedad, de relaciones de pareja y en el ejercicio de la paternidad, ante esto aparece la categoría de varones domesticados que aceptan la capacidad económica de sus mujeres, que participen en los trabajos fuera del hogar, y sean ellos quienes se hagan cargo de la crianza y las labores de casa, además son más conscientes de las relaciones de igualdad. 


Referencias bibliográficos
Chavez Plazas, Yuri & Marchant Espinoza, Juan Paulo(2014). Nuevas masculinidades en desplazamiento: construcciones sociales y culturales del significado de ser hombre. Una miradadesde Chile y Colombia. Tabula Rasa. Bogotá - Colombia, No.21: 287-303