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El día de hoy en la sesión de "Hablemos de..." lo haremos de un grupo llamado Colectopía Curé creado por tres personas bogotanas q...

sábado, 25 de julio de 2020

La mujer del animal


Natalia Polo (Amparo) en una secuencia de 'La mujer del animal'.Tomada de rtve.


La mujer del animal

Dirigida por Víctor Gaviria

Año 2016

Colombia

 

Amparo. Su protagonista. El reflejo de la realidad de muchas jóvenes nacidas y criadas en la periferia del país, provenientes de familias violentas, cuya movilidad social es horizontal, las oportunidades mínimas, la educación y trabajos son escasos y básicos, las mujeres tienen su destino marcado: avanzar lo poco que le es posible en los estudios, vivir bajo el mando de sus padres y hermanos varones, enamorarse, ser madre, y criar sus hijos para iniciar nuevamente el proceso, sus salidas a la calle se resumen en ir a visitar a sus familiares, hablar con las vecinas y lo más lejos a lo cual se acercan es ir al río a lavar la ropa; en tanto los hombres, desde niños son quienes llevan el mando en sus casas, trabajan en lo que pueden y delinquen quienes aprenden, entre más mujeres a sus pies tengan mayor es su reconocimiento en el grupo de amigos, ellos si salen a la ciudad y se  transportan a otros lugares.

El animal. El hombre de hombres en ese lugar. Padre de muchos, pareja de nadie. Se obsesiona con Amparo, la rapta, la saca del asentamiento donde está su familia, la lleva a una finca y la viola, luego de esto la vuelve a llevar de donde la sacó y le prohíbe el trato con cualquier persona que no sea él, la golpea, la humilla, la pone a vivir en una choza alejada de todos donde duerme en pedazos de cartón y se alimenta de lo que encuentra. Queda embarazada. Una niña, cruel destino. El animal no tiene Dios ni gloria, para él las mujeres son su propiedad, ese territorio es su propiedad, las mujeres son unas putas, los hombres sus enemigos.

¿Por qué ver esta película? Porque muestra muchos aspectos de la vida colombiana, de la composición familiar, de la reproducción del patriarcado que vale la pena analizar a la luz de la cotidianidad del país. A muchas mujeres, escenas como el abuso sexual, los golpes, las amenazas nos retuercen las entrañas porque en algún momento lo hemos vivido en carne propia y lo hemos visto en alguien cercano, y esta historia, basada en un hecho de la vida real, es la fiel muestra de que la violencia se naturaliza, se calla, se esconde, y que tiene diferentes tintes dependiendo de donde se le vea. Les prometo que algo les dejará esta película, sus escenas violentas, de empoderamiento, de fuerza, de desunión, de determinación, de verraquera, cualquiera que sea, le generará algo en la conciencia.


Puede ver la película en 

https://zoowoman.website/wp/movies/la-mujer-del-animal/


Escrito por María Paula Torres Trujillo, estudiante de sociología. Universidad de Caldas. Colombia. 

viernes, 24 de julio de 2020

MARÍA ANTONIA SANTOS PLATA: HEROINA DE LA INDEPENDENCIA DE COLOMBIA.


Tomado de: Biografías y Vidas. La enciclopedia biográfica en línea

 

En conmemoración a los 210 años del comienzo del proyecto independentista en Colombia, que termino con la batalla de Boyacá en 7 de agosto de 1819 y del que ahora seguimos luchando todavía por la liberación de la corrupción en nuestro país, quiero hablar de una mujer que hizo parte de este proceso de independencia y lucho hasta su muerte. Es una de las mujeres que más admiro por atreverse a participar en espacios que eran prohibidos para nosotras.

María Antonia nació en el municipio de Pinchote (Santander) el 10 de abril de 1782 y murió en Socorro (Santander) el 28 de Julio de 1819. Hizo parte del grupo de heroínas de la Independencia de Colombia junto a Policarpa Salavarrieta, uniéndose a la causa de Simón Bolívar.

Acerca de su juventud, María Antonia fue la quinta de once hermanos, su padre fue Pedro Santos Meneses uno de los fundadores de la parroquia de Pinchote en 1782 y su madre fue Petronila Plata Rodríguez, quien falleció en los primeros meses de la reconquista española. Sus padrinos fueron Casimiro Gómez y Casilda Plata.

Se crió en la hacienda El Haltillo, una vereda del municipio de Coromoro (Santander), donde recibió educación y formación de las mujeres de la época como labores propias del hogar y campo, sobre religión católica, aritmética, escritura, gramática y lectura en medio de un ambiente de rebeldía y descontento social y económico contra el gobierno colonial en la provincia del Socorro de la Nueva Granada, lo que hoy conocemos como departamento de Santander, naciendo allí el movimiento de insurrección de los comuneros en 1781 con la participación de la familia Santos Plata en la lucha por la emancipación y liberación del Nuevo Reino de Granada. Pero con la muerte de sus padres, María Antonia tuvo que asumir el rol como cabeza del hogar.

Antonia inició sus años de rebeldía y lucha con la preparación y sostenimiento de la guerrilla de Coromoro, siendo esta la primera que se organizó en la Provincia de Socorro para luchar contra los españoles y combatir el Régimen de Terror en la Campaña Libertadora en 1819 y destacándose por su organización y por ser quién más peleo fuertemente en los tres años de Reconquista, siendo la hacienda El Hatillo lugar donde se organizaban las actividades. Sus hermanos también participaron como jefes de guerrilla, donde iniciaron con 40 miembros y luego cada día más fueron aumentando por el terror que ejercía el ejército español.

El 12 de Julio de 1819, un conglomerado militar español liderado por el comandante Pedro Agustín Vargas llego a la hacienda El Haltillo sorpresivamente y aprehendió a Antonia Santos, a su sobrina Helena Santos Rosillo, a su hermano menor Santiago y a dos esclavos y se los llevo a Socorro, donde fueron encerrados en calabozos de la cárcel con otras personas que habían sido detenidas por razones políticas. Antonia fue sentenciada a muerte por decisión de ella misma ya que no quiso aceptar su culpabilidad ni delatar a quienes colaboraban con ella, sentencia que se dio el 16 de Julio de 1819 junto a otros próceres.

El 28 de Julio de 1819 Antonia fue ubicada en un ángulo de la plaza de Socorro con sus otros compañeros a las 10:30 de la mañana, acompañada de su hermano Santiago Santos  a quién entrego sus pertenencias y testamento y luego un sargento le vendó los ojos y le dispararon llevándose a cabo su sentencia de muerte.

Las guerrillas de Coromoro, Charalá, Cincelda, Ocamonte y demás, siguieron luchando en medio de que Antonia seguía en prisión y después de su muerte.  En los primeros días de agosto de 1819, impidieron que las tropas de José María Barreiro siguieran reforzándose, lucharon en el Pantano de Vargas y Boyacá como también en la Batalla de río Pienta en Charalá (esta fue por la muerte de María Antonia) que llevó al triunfo y la terminación de la guerra de Independencia.

El papel de las mujeres durante la lucha independentista fueron claves para la liberación del yugo español y aunque se cometieron injusticias en contra de algunas de ellas, siempre estarán vivas en la historia. En la actualidad existen también heroínas que trabajan en pro de disminuir la brecha de inequidad social, económica, política y cultural.

Les quiero compartir este hermoso artículo sobre las mujeres de la independencia y que también vayan a revisar su página que tiene más información sobre estas bellas mujeres: https://www.radionacional.co/noticia/historia/mujeres-independencia-quienes

 

Escrito por: Natalia Cardona Velasco, Politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.

 

REFERENCIA

Biografía de Antonia Santos: https://es.wikipedia.org/wiki/Antonia_Santos


miércoles, 22 de julio de 2020

¿Que mujeres son sujetas del feminismo decolonial? Britney Spears y la salud mental como instrumento de control del patriarcado.

Imagen tomada de Revista Hola.


Hace unos días me encontré en redes sociales una imagen que decía: “Querida feminista blanca: No eres nieta de ninguna bruja, tu abuela era católica y hace 500 años habría esclavizado a la mía”. La anterior afirmación la realiza una chica feminista decolonial en su cuenta de Instagram, y aunque yo también me autodenomino desde esta corriente del feminismo y entiendo su punto de vista, no puedo estar de acuerdo con lo que ella plantea.

¿Por qué? El patriarcado como sistema social oprime a todas las mujeres, independientemente de su condición social, económica o étnica. Considero que, a lo largo de nuestra vida, todas sufrimos en vulneraciones a raíz de nuestro sexo; pero, ¿qué es lo que pasa? Esas otras categorías son las que aseveran esas vulneraciones: una mujer blanca y rica solamente se le vulnera por ser mujer, sin embargo, a muchas mujeres en Colombia se les oprime por su sexo, raza, condición económica y social. Entonces, no solo tu cuerpo está siendo condicionado como mujer, sino que además eres pobre y, por ende, tienes dificultad para acceder a educación, salud, trabajo, etc. Y si eres negra, indígena o campesina también serás discriminada por eso.

Ahora bien, teniendo claro esto quisiera hablar de un caso particular que me ha impactado mucho últimamente, y es el resurgimiento del movimiento #FreeBritney. Creo que todos conocemos a Britney Spears, una popular artista norteamericana, burguesa y blanca. Lo que no todas las personas saben es que esta, siendo una mujer adulta, no es libre de conducir, votar, casarse, tener hijos, manejar su dinero o usar su celular. Esto le sucede desde hace 12 años, debido a lo que empezó como una custodia temporal que se le otorgó a su padre, mientras esta se recuperaba de una crisis de salud mental que vivió en medio del furor de su carrera profesional. Su padre obtuvo dicha custodia alegando que ella padecía demencia precoz, sin embargo, ella continuó grabando discos, realizando giras y produciendo dinero, del cual paga más de un millón de dólares en forma de honorarios a su padre y a su abogado (el cual él escoge); esto equivale a aproximadamente 4.000.000.000 millones de pesos colombianos al año, por su tutoría.

Al no ser profesional de la salud mental no puedo realizar un examen psicológico o psiquiátrico a esta mujer y tampoco puedo afirmar o negar que ella posee o no el trastorno que su padre afirma que ella sufre. Lo que sí me atrevo a cuestionar es cómo una mujer en pleno siglo XXI, después de que el movimiento feminista ha permitido que las mujeres accedamos a libertades que antes no teníamos, como el decidir tener hijos, casarse o manejar su propio dinero no pueda hacerlo ¿Es posible que esto aún siga sucediendo? ¿Cómo puede suceder frente a los ojos de todas las personas, frente a la mirada de la prensa mundial, de los movimientos sociales, etc.?

No pretendo desconocer que las enfermedades mentales existen y pueden imposibilitar la autonomía de una persona. Sin embargo, creo que, si su estado de salud fuera tan complejo no habría podido grabar sus discos y realizar las giras que ha hecho en estos años, las cuales han producido mucho dinero, tanto para ella (aunque recordemos que no lo puede usar libremente) como para su padre, quien se ha visto económicamente muy beneficiado con esta tutoría. Cabe recordar también que no es la primera vez en la historia que se usa la ciencia médica para inferiorizar, vulnerar y/o explotar a las mujeres, rotulándonos por ejemplo como “histéricas” o cuerpos incompletos o carentes de pene, con el fin de apropiarse de los cuerpos de las mujeres y usarlos para su beneficio económico, social o sexual. Pese a lo años, seguimos estando en un sistema social, económico y jurídico hecho por hombres y para ellos.

Muchas personas remiten a las publicaciones de Britney en Instagram, para confirmar que su salud mental no se encuentra bien, ya que en sus fotos y videos podemos ver una apariencia descuidada, movimientos extraños y una peculiar forma de hablar. No obstante, creo que debemos recordar que sus redes sociales no son manejadas por ella misma, y que el acceso y uso de las mismas está controlado por su padre, así que es prudente cuestionarnos ¿será la Britney que vemos en redes sociales la verdadera ella o una imagen construida que quieren que veamos? ¿Son estas conductas producto de medicamentos suministrados en su contra?  Un antecedente de que podría tratarse de esto es que en el 2019 fue internada en un centro psiquiátrico después de conducir su carro sin permiso. Pero, además, ¿qué pasaría sin Britney fuera hombre? Seguramente sería solo una estrella norteamericana más, al que se le salió de control la fama y el dinero.

Creo que, aunque esta persona posee muchos privilegios por ser blanca, norteamericana y rica, es evidente la explotación económica que su padre ejerce sobre ella y de la que ella intenta librarse, teniendo que recurrir a procesos legales en los que, adicionalmente y para su infortunio, va representada por el abogado que su mismo padre escoge, dificultando aún más que estos juicios se realicen justamente. Hoy 22 de julio el tribunal nuevamente revisará este caso, en el cual aún es un misterio que sucederá con su custodia.

Este caso en particular ilustra el por qué creo que la apuesta a la que debe estar orientado el feminismo debe reconocer la pluralidad en la que nos encontramos las mujeres. Aún en nuestras diferencias nos une el ser vulneradas por el simple hecho de serlo, pero también por otras categorías que aseveran estas violencias. Así mismo, debemos aliarnos a esas otras luchas que también traspasan el habitar de nuestros cuerpos en el mundo. Sin embargo, creo que el tener otras vulneraciones no debe de invalidar la lucha de otras personas y mucho menos otras mujeres. Indudablemente, las feministas blancas y burguesas no entenderán completamente las opresiones que viven las mujeres indígenas, negras o campesinas de la Latinoamérica, pero no por esto se debe desconocer que, aunque sea de forma diferente, sus cuerpos también son víctimas de violencia patriarcal. Es por ello que estos discursos fragmentan aún más las luchas y justo eso es lo que no podemos hacer. Creo que, en cambio debemos unirnos y aún más entre mujeres, así nuestras condiciones ideológicas, sociales, económicas, raciales o étnicas no sean las mismas. Lo importante es reconocer nuestras diferencias y no querer eliminarlas, no tenemos por qué ser o pensar iguales.


Escrito por Laura Camila Velásquez. Trabajadora social, feminista decolonial y la mitad de Aquelarre Caldas. 


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lunes, 20 de julio de 2020

MOVIMIENTO POLÍTICO FEMINISTA DE AMÉRICA LATINA COMO MOTOR DE CAMBIO SOCIAL, POLÍTICO Y CULTURAL


Las mujeres han venido siendo protagonistas de la gran discriminación patriarcal y machista en la sociedad lo que llevo a que con los años fueran despertando sus emociones en contra de estas prácticas machistas, y de allí partió la formación de movimientos feministas en los cuales el de América Latina fue y ha sido  un gran motor en los cambios sociales, políticos y culturales de la región.

El feminismo

El feminismo es un movimiento político que da como respuesta a esa estructura  dominante de la nación por parte de los hombres. Este movimiento tiene raíces en la historia antigüa y se fue renovando en cada ciclo de la historia. En la actualidad se destaca por ese reconocimiento radical social y académico del que ahora goza, con algunas dificultades desde hace mucho tiempo, donde su voz ha sido contra la institucionalidad del Estado y la contribución a las políticas públicas.

El feminismo viene siendo un conjunto de ideas heterogéneas y de movimiento  culturales, políticos y económicos con el objetivo de la igualdad de derechos entre hombres y mujeres, cuestionar esa dominación y la violencia de los hombres hacia las mujeres y la asignación de roles sociales según el género.

El movimiento feminista ha creado un conjunto de teorías sociales; teorías feministas, que han generado disciplinas históricas como; la teología feminista, la historia feminista o los estudios de género, entre otras más.

Con la influencia que ha tenido el  movimiento feminista, se han dado logros de mucha  importancia como el voto femenino,  la igualdad ante la ley y los derechos reproductivos, entre otros.

Las feministas en general tienen un acercamiento hacia la política, siguiendo en la creencia de las palabras de Martín Luther King, "Una injusticia en cualquier lugar es una amenaza a la justicia en todo lugar". Ellas apoyan otros movimientos como el movimiento por los derechos civiles, el movimiento pacifista, el movimiento por la soberanía alimentaria o el movimiento por los derechos de la población homosexual. Al mismo tiempo, muchas feministas negras, como Angela Davis critican que el movimiento feminista es dominado por mujeres blancas.

Algunos feminismos muestran su preocupación por el movimiento transexual, ya que desafía las distinciones entre el hombre y la mujer. La transexualidad es rechazada por el feminismo radical, que considera que la masculinidad y la feminidad son construcciones socio-culturales, es decir la diferencia sexual entre hembra y varón es obvia pero el género, el imaginario y la nube que se crea en torno a esa diferencia anatómica determina la vida de las personas de manera absolutista, algo que se considera injusto para el individuo. Otras corrientes de feminismo reconocen, promocionan y reivindican los derechos humanos de las personas transexuales.

Influenciadas por estas experiencias y por el contacto con literatura que provenía de los países centrales, muchas latinoamericanas -fundamentalmente de clase media- iniciaron la formación de grupos de reflexión y activismos por los derechos de las mujeres.

El Movimiento Feminista en América Latina

En América Latina el feminismo aparece como un pensamiento y un movimiento crítico en la década de los sesenta, ya que antes solo existía ese feminismo muy débil, aristocrático y tributario del sufragismo, en algunos países apareció con un raigambre anarquista o de origen popular, vinculadas a las luchas obreras. Su presencia como actor internacional surge en la Conferencia Mundial sobre la Mujer celebrada en México en 1975. El papel central del movimiento feminista la subversión de los códigos culturales dominantes como una de las prácticas fundamentales.

   Los movimientos de mujeres y feministas en América Latina emergen como tales en los tiempos de la “segunda ola”, expresándose en varias ciudades de América Latina y del Caribe a partir de la década del setenta. Igual que en el norte, este movimiento provenía principalmente de mujeres de clase media; se organizó al inicio vía un modelo autogestionario e independiente y era generalmente constituido por pequeños grupos de auto-conciencia. A mediados de los setenta, salvo en algunos de los países del sur. por las dictaduras existentes, donde los movimientos de mujeres fueron parte de la resistencia (Argentina, Chile, Uruguay), se comienzan a delinear el Movimiento Feminista y de Mujeres con las características actuales.” (Valdivieso, 2006, pág. 46)

Se dice que a finales de los años 60 y a principios de los 70, surgieron movimientos que ampliaron y radicalizaron la confrontación entre las clases sociales que se había venido presentando desde hace mucho tiempo; es la lucha de las nacional-populares. Las feministas que era un movimiento muy débil se unieron a estas luchas y se vincularon con otros movimientos sociales y políticos. Esta experiencia va a crear esa base para la estructuración en el interior de los sindicatos, partidos y movimientos guerrilleros, que cuestionaron la forma desigual en los que se distribuían los roles en las luchas por la democracia y los derechos humanos. La actividad clandestina y violaciones a los derechos humanos, incluida la suspensión de los derechos políticos y civiles, le dieron un papel muy importante como centro de acción desde dos perspectivas: la lucha por la “supervivencia”, como se denomina para hacer efectivas las demandas sociales, y la lucha por la vida y por los derechos humanos.

A mediados de los 70´, a pesar de la derrota de ese ascenso que se dio a través de la contrarrevolución sangrienta en los países latinoamericanos, abrió un curso nuevo hacia una ofensiva imperialista en la región más llamada con el nombre de “neoliberalismo”.

Los regímenes dictatoriales que se vieron alrededor del continente, dieron impedimento el desarrollo de los movimientos feministas, no por la instauración de una ideología reaccionaria basada en la defensa de la tradición y la familia solamente, sino también por la persecución política y el terrorismo de estado con sus secuelas de tortura, exilios forzosos, cárcel, desapariciones y asesinatos de activistas sociales, gremiales y políticos que se venían dando en ese tiempo, que fue de los peores.

Estos grupos surgieron en el marco de una sagaz radicalización de la lucha de clases en el cual, se manifestó con el ascenso obrero y popular en donde expresiones más destacadas fueron los cordones industriales chilenos, el cordobazo en Argentina, las movilizaciones estudiantiles en México, etc. Aquellos acontecimientos podrían considerarse como experiencias muy agudas que radicaron en consecuencias como anteriormente dijimos en la formación de guerrillas.

El movimiento y la expresión se fueron dando a nivel regional con los encuentros feminista, cada dos años primero, y luego cada tres. En el cual se expresarían aquellos avances feministas, las estrategias compartidas, los conflictos en perspectiva y visiones que potenciaban estrategias y discursos; y que en ellos desarrollaría a través, una inmensa articulación entre lo nacional y lo transnacional.

Lo bueno de estos movimientos es que se enfocaron en dimensiones con proyección política transversal y suprartidaria. Un ejemplo claro son las amas de casa mineras en Bolivia, lideradas por Domitila Barrios de Chungara (1978), las cuales participan contra la lucha de la explotación capitalista, sustituyen a los dirigentes sindicales en la clandestinidad e iniciaron con una huelga de hambre de 4 mujeres en 1978, con la caída de la dictadura de Banzer. Las Madres y las Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina, que llegaron a ocupar el espacio principal de interpelación a la dictadura y llegaron a convertir la lucha por los derechos humanos como un máximo referente durante el periodo democrático. Las mujeres del Distrito Villa del Salvador en Lima, combinaron la lucha por la salud de sus hijos (programa del vaso de leche) y con la apertura para el desarrollo del poder local y enfrentaron además la violencia de Sendero Luminoso. También se destaca el Movimiento de Mujeres Nicaraguense Luisa Amanda Espinoza, que surge en 1977 en medio de la clandestinidad, en la lucha contra Somoza, que en cuyas filas militaron, al igual que en otras organizaciones sociales izquierdistas, muchas lideres que habrían de impulsar la agenda feminista más adelante: “…En Centroamérica, la intensa participación de las mujeres en movimientos guerrilleros de los años setenta constituye un cambio radical en relación con el papel limitado que habían tenido durante la primera oleada de los movimientos revolucionarios latinoamericanos” (Ardaya, 2007, pág. 85)

A diferencia de otros movimientos, las mujeres no buscan modificar la distribución del poder de los sexos, a través de las luchas, porque sus reivindicaciones son nacionales, regionales y populares. La presencia de las mujeres se caracterizó por la suerte de liberalidad que entre los partidos surgía y a partir de otros rechazos al reclamo del poder para sí mismas. Son movimientos que se inscriben en la lógica del sacrificio, para irlas reconociendo a medida del tiempo como parte de movimientos colectivos. 

Algunos grupos feministas fueron realizando acciones durante los regímenes totalitarios y otras mujeres mantuvieron un clima de hostilidad, pero lo cierto es que el movimiento feminista recupera ese protagonismo que empezó a principio de los años 80´, con las caídas de las dictaduras y la instauración de los nuevos regímenes democráticos en toda la región.

La dictadura logró cortar, los hilos de continuidad con la etapa anterior. Muchos de los planteamientos iniciales del feminismo volvieron a rediscutirse, en cierto sentido los años del terror obligaron a que, una vez instalados los regímenes democráticos, las feministas tuvieran que “volver a empezar”. Las democracias del continente fueron los regímenes que garantizaron aquella continuidad de los planes económicos que fueron la pérdida de enormes conquistas del movimiento de masas.

 Las feministas se destacaron en la intención de perfilar y/o marcar un discurso de derechos y con la recuperación de los derechos de las mujeres en las décadas anteriores, los ubicaran como conquista y afirmación de derechos.

El acercamiento militante de las feministas, muchas de ellas del exilio, a las mujeres que incluso bajo el yugo de los regímenes de terror ya se había empezado a organizar con el reclamo de sus familiares desaparecidos, presos, y torturados.

Los términos de democracia y derechos humanos puestos en la agenda pública permitieron el paso de las demandas feministas a un lenguaje novedoso, a través de las políticas partidarias, organismos internacionales y  grupos de trabajo local. De allí empezó el periodo de la conquista por los derechos civiles fundamentales, lucha en que el feminismo tuvo un evidente compromiso como: el divorcio vincular, la patria potestad, las leyes relativas a la violencia doméstica, aspectos parciales relativos a derechos sexuales, salud reproductiva, etc.

Las acciones que fueron realizadas por las feministas estuvieron fundamentalmente orientadas a recreación de prácticas colectivas, a desarrollar las nuevas categorías de análisis, nuevas visibilidades e incluso los nuevos lenguajes que los feminismos a niveles nacionales estaban perfilando, para nombrar lo que era hasta entonces sin nombre: sexualidad, violencia doméstica, asedio sexual, violación en el matrimonio, feminización de la pobreza, etc.

En la década del 80, vuelve a surgir el feminismo, y esto se visualiza mediante una nueva definición de las relaciones con el Estado, con los partidos políticos y con el resto de las organizaciones sociales.

Las feministas de los 80´, como diría Nancy Fraser refiriéndose a la violencia contra la mujer, cuestionaron los limites discursivos establecidos y politizaron problemas hasta entonces despolitizados, crearon nuevos públicos para sus discursos, nuevos espacios e instituciones en las cuales estas interpretaciones opositoras pudieran desarrollarse y desde donde pudieran llegar a públicos más amplios. (Frasser, 1991).

Las feministas incluyeron  sus reclamos particulares en esta situación comenzando con la creación de nuevos grupos, la presión a los políticos y parlamentarios, exigiendo al Estado la implementación de una nueva legalidad que contemplara aquellas demandas básicas nunca resueltas. Los encuentros que se prolongaron durante toda la década estuvieron rubricados por estas discusiones: como la doble militancia, el pertenecer a distintas corrientes dentro del mismo feminismo en las cuales expresaban distintas herencias ideológicas y políticas; la discusión que se daba acerca de la práctica de los grupos de autoconciencia, o de “llevar” la conciencia a otros grupos de mujeres de sectores populares, etc.

Los feminismos latinoamericanos, se fueron expresando, visualizando y asumiendo las “dos formas de existencia”: como centros de trabajo feminista, y como parte del amplio, informal, movilizado, voluntario, callejero movimiento feminista, haciendo confluir así, desde una “identidad feminista” dos dinámicas: la de los profesionales activistas en los temas de las mujeres y las de militantes de un movimiento en formación. Esto fue debilitado a favor de una creciente institucionalidad en la década de los 90´.

La década del 80´ llego al punto más alto con el IV encuentro realizado en México, donde un grupo de mujeres hacen un documento crítico en el que se describen los “mitos” del movimiento feminista, que según las firmantes, hacen interrupción al desarrollo del movimiento. Este documento tiene gran efecto; en la que manifiesta que el feminismo tiene un largo camino por recorrer ya que realmente aspira es a una transformación total de la sociedad, de la política y de la cultura. Los mitos que se enumeran son: A las feministas no les interesa el poder, las feministas hacen política de otra manera: “todas las feministas son iguales, existe una unidad natural por el solo hecho de ser mujeres, el feminismo solo existe como una política de mujeres hacia mujeres”.

Estos mitos, han generado con el tiempo una situación de fracaso, autocomplacencia, desgaste, ineficiencia y confusión, que muchas feministas descubren y reconocen que existen y que está presente en las grandes mayorías de grupos que hacen política en América Latina.

El Neoliberalismo entra en auge

A finales de la década de los 80´ ya se estaban viendo los problemas que frenaban, el progreso del movimiento feminista en la parte de hacer una transformación radical de la sociedad, la política y la cultura. Las discrepancias que se esbozaban a pesar de los intentos de homogeneización, se hicieron más visibles al calor  de aquella ola de despidos, privatizaciones y el ataque al nivel de vida de las masas en nuestro continente.

Tres temas aparecen ahora como cruciales en las agendas del movimiento de mujeres y feministas: luchas y alternativas frente a la globalización neoliberal; militarismo y guerra, y las luchas contra los fundamentalismos de cualquier tipo, que niegan el ejercicio de sus derechos políticos, sexuales, reproductivos y económicos, de muchas maneras. Estas realidades impactan a la humanidad de diversas formas, pero para las mujeres hay consecuencias específicas, y nosotras hacemos énfasis en los impactos en los cuerpos de las mujeres y del derecho que tenemos a un cuerpo sin hambre, sin violencia, con derechos sexuales y reproductivos y a vivir en espacios con culturas seculares y estados laicos y democráticos. (Vargas, 2005).

 

El programa “neoliberal” ya se había implementado en su mayoría, el Banco Mundial priorizó la financiación de programas sociales bajo  lemas de “participación” y “transparencia” apropiándose de sus propios discursos críticos a su conveniencia de accionar. En los 90´ aumento de la desempleo en todo el continente, y aquellas “relaciones carnales” de los gobiernos Latinoamericanos con EEUU. No fue una etapa muy buena para los que decidieron mantener la autonomía financiera, política e ideológica.

Muchas feministas con experiencia en movimientos, conocimientos específicos y una trayectoria política, hicieron parte de esta tecnocracia en donde se sumó organismos multilaterales, las agencias de financiamiento, el Banco Mundial y las organizaciones que se transformaron en plataformas para el lanzamiento de carreras personales. Otras mantuvieron su crítica durante estas tendencias, pero su voz fue apaciguada y su lucha sólo hizo eco en el vacío que las rodea.

La mayoría de los organismos, están formados por mujeres técnicas y profesionales, que trabajan en “sectores populares” y “barrios pobres”. Son  mediadoras entre las agencias de financiamiento y los movimientos de mujeres; y ayudan a hacer programas  para los mismos, con el beneficio de brindar servicios como talleres, cursos de todo tipo, distribución de alimento, organizaciones para las ollas populares, planificación familiar (control de la natalidad), etc. Esta relación lleva como consecuencia a la diferencia de clases, de poder y de un acceso al manejo de recursos, genera también vínculos jerárquicos y aquellas tensiones entre las mujeres de las organizaciones y las de los movimientos que trabajan.

Las políticas neoliberales en su punto culminante en los 90’s hicieron que el movimiento feminista se fragmentara y privatizara.

    Según Gina Vargas (1998), el movimiento de la década del noventa, en el marco de los procesos de transición democrática que se vivió en la mayoría de los países, se enfrenta a nuevos escenarios y atraviesa una serie de tensiones y nudos críticos caracterizados por su ambivalencia. Las nuevas lógicas que intenta tener frente a las transformaciones paradigmáticas no se terminan de adecuar a estas nuevas dinámicas ni pueden reconocer siempre los signos que da la realidad. (Vargas, 1998).

Existen datos que han alcanzado un índice de preocupación en nuestra América Latina y el Caribe algunos de ellos fue: América Latina y el Caribe, se registraron los índices más altos de violación contra las mujeres: el homicidio representa la quinta causa de muerte, el 70 % de las mujeres padece violencia doméstica y el 30 % reportó que su primera relación sexual fue forzada: “Se calcula que el 80 % de las agresiones permanecen en el silencio ya que no son denunciadas por temor o por la certeza de que la denuncia no será tomada en cuenta.” Y Las mujeres que trabajan lo hacen en situación cada vez más precarizada: no solo cobran un salario entre 30 y 40 % menor al de los varones por el mismo trabajo, sino que en su mayoría no tienen obra social ni derechos jubilatorios.

Movimiento Feminista de América Latina Actual

Actualmente los movimientos feministas hacen ahora parte de casi toda la ONG y forman parte de organizaciones gubernamentales, en especial en sectores de sindicatos.

Forman parte también del movimiento, los Centros de Estudios/Documentación de las Universidades Públicas (Nacional, Valle, Antioquia, Barranquilla, Cartagena) u otros programas como en la Universidad de Caldas; también hay centros de documentación en ONG, como el de la Fundación Mujer y Futuro –Centro de Estudios Magdalena León–, en la Corporación Mujeres que Crean, en la Organización Femenina Popular de Barrancabermeja, entre otras organizaciones. Existen organizaciones y grupos algunos locales e informales, otros de cobertura nacional, de mujeres populares, campesinas e indígenas, así como de afrodescendientes. (Perdomo, 2010).

Es importante dar a conocer como se ha venido desarrollando los procesos de crecimiento de acuerdo a las experiencias de cada región del país: comunidad,  localidad, y así mismo los encuentros interculturales de mujeres que no necesariamente son feministas con su comunidad indígena, afro, campesina, urbanas, mestizas, clase media y alta, profesionales, etc que se sienten cada día más identificadas con la defensa de los derechos de las mujeres, como también de sus territorios.

Las mujeres en la academia cuya influencia social y política hacia el movimiento feminista viene siendo muy importante por su labor en producción literaria e investigativa acerca de la situación de las mujeres, ampliando los debates teóricos, filosóficos y políticos del feminismo.

Evidentemente hemos visto como el movimiento feminista se han acercado a organizaciones que defienden otras identidades de clase, raza, etnia y generación, como son el movimiento LBTQI+ provenientes de grupos de género y sexualidad de jóvenes.

Conclusiones

Con autores como Melucci, se puede afirmar que “…el movimiento está presente antes de que la movilización se haga visible, no se podría explicar si no dependiera de un discurso  existente previamente, de una orientación de la acción y de redes de solidaridad”; el movimiento es como tal antes de que se produzca la movilización, ya que cada marcha, cada suceso, cada plantón, requiere de una preparación, así como coordinación interna.

Y como cita Eli Bartra poniendo como referencia a  Frida Kahlo:

   La lucha por los derechos humanos, señala, en primer lugar, a la existencias igual para todos; pero el feminismo, hoy en día, ya no está luchando solamente por el derecho de las mujeres a la existencia y mucho menos por una existencia igual a la de los hombres, se lucha por el derecho a la existencia diferente. Las mujeres no podemos vivir igual que los hombres porque no somos iguales, somos diferentes. Y es justamente esa diferencia la que nos ha costado la inferioridad social.” (Bartra, Icaria Editorial, s.a, pág. 13)

El desafío actual de los movimientos feministas latinoamericanos, es concretar estrategias que sean adecuadas para así  impulsar esas transformaciones que requiere la sociedad hoy en día. No podemos dejar atrás todas esas luchas que hemos logrado, debemos seguir fortaleciéndonos.

 

REFERENCIA

 ·        Valdivieso, C. T. (2006). Una aproximación al Movimiento de Mujeres en América Latina. OSAL, 43.

·      Ardaya, S. M. (2007). Movimientos Sociales de Mujeres. Feminismo. En S. M. Ardaya, Movimientos Socioculturales en América Latina (pág. 85). Bolivia: Cepal.

·      Frasser, Nancy, (1991) “La lucha por las necesidades. Esbozo de una Teoría Crítica Socialista-Feminista de la Cultura Política del Capitalismo Tardío”

• Vargas, Virginia (2005) “Feminismo en la calle, en las casas y en las camas”. En <www.lespenelopes.org>.

·         G. Vargas Valente: “Nuevos derroteros de los feminismos latinoamericanos en los 90” en C. Olea (comp.) (1998): El movimiento feminista en América Latina, Ed. Flora Tristán, Lima.

·         Perdomo, P. R. (2010). Feminismo en Colombia. Bogotá D.C.: Universidad Nacional Abierta y a Distancia – UNAD.

·         Bartra, E. (Icaria Editorial, s.a). Frida Kahlo: Mujer, ideologia y arte. Barcelona: 1987.

 

 

Escrito por: Natalia Cardona Velasco, Politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.


viernes, 10 de julio de 2020

PERSONAJE DESTACADO DE LA SEMANA: FLORENCE THOMAS

FLORENCE MARIE THERÉSE THOMAS

 


Foto tomada de Revista Credencial

Decidí escribir sobre Florence porque la considero una mujer de admirar por su trabajo en el Movimiento Feminista en Colombia desde los años setenta hasta la actualidad.

Nació en Ruan, Francia en 1943. Es una psicóloga y Magister en Psicología Social de la Universidad de París. Vive en nuestro país desde 1967, destacándose como una de las voces más fuertes del feminismo por sus libros y columnas cada quince días en El Tiempo, laboró como docente del Departamento de Psicología de la Universidad Nacional de Colombia y estuvo al frente del área de Psicología Social por más de 25 años.

Cuando Florence llego al país, lo hizo por amor a un colombiano Manuel Morales, con quién se casó y tuvo dos hijos. Luego empezó su labor en la Universidad Nacional en Colombia y después en los años setenta empezó a interesarse en las teorías y enfoques feministas. Ella dice sentirse un poco desencantada de la experiencia que tuvo en los movimientos de izquierda en Colombia, ya que se repetían las mismas prácticas y actitudes patriarcales y discriminatorias.

Surgió en ella la conciencia crítica frente a los discursos normativos y la falta de equidad para las mujeres. Conoció a otras mujeres y docentes de la Universidad Nacional que venían estudiando el país desde una perspectiva social y luego a principios de los años ochenta crearon y fundaron el Grupo Mujer y Sociedad en donde se reunían los jueves varias docentes con Florence a debatir sobre textos de mujeres con el fin de aplicarlos a sus vidas y poder dar cátedras a otras mujeres. Este grupo está conformado por: Yolanda Puyana, María Eugenia Martínez, Guiomar Dueñas, María Himelda Ramírez, Lya Yaneth Fuentes, entre otras personas. Este grupo se ha preocupado por la situación de las madres comunitarias, la violencia intrafamiliar y los roles de género en los medios de comunicación y en estudios de género en Colombia sobre el impacto del conflicto armado. También ha trabajado en proyectos como la revista En Otras Palabras creada en 1996 en donde se ha venido escribiendo sobre temas de interés para las mujeres.

“Sí, todas estábamos construyendo una mirada de la sospecha, de una irremediable sospecha epistemológica que nunca más nos dejaría tranquilas, aun cuando cada una de nosotras la asumiría de manera distinta”                                                                

                                                                                                                                 Florence               

Construyo en nuestro país su conciencia de lucha por los derechos de las mujeres y esa es su única intención, darles a las mujeres los privilegios que tuvo ella en cuanto a la decisión de irse de su país, el poder casarse, los hijos que quería tener y cuando tenerlos, separarse, estudiar, entre otros donde la mujer no ha tenido la plena libertad.

Para Florence, el feminismo viene siendo una ideología libertaria con el objetivo de buscar la equidad y acabar con la ideología violenta machista de poder. Construir un mundo con más equidad, más tolerancia y que se acomode a lo justo para todos y todas. El machismo es la barrera de la libertad para las mujeres y hay que eliminarlo.

Aunque algunas mujeres dicen que el feminismo no ha aportado nada en su vida, este ha hecho que tengamos más libertad de estudiar, trabajar y a decidir sobre nuestra vida.  Y seguimos trabajando por más.

 

Escrito por: Natalia Cardona Velasco, Politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.

 

REFERENCIA

-Banrepcultural: Red Cultural del Banco de la República en Colombia. Enciclopedia: Florence Thomas https://enciclopedia.banrepcultural.org/index.php/Florence_Thomas


lunes, 6 de julio de 2020

LA MUJER EN LA HISTORIA DE COLOMBIA: DERECHOS Y DEBERES

RESEÑA

 

LAS MUJERES EN LA HISTORIA DE COLOMBIA, SUS DERECHOS, SUS DEBERES.

Jacqueline Blanco Blanco y Margarita Cárdenas Poveda

Universidad Militar Nueva Granada

 

A través de los años la igualdad de género ha estado sujeta a los intereses del hombre en ámbitos religiosos, políticos, económicos y sociales. Desde que comenzó nuestra historia, las mujeres hemos sido sometidas a códigos morales en los que antes el número de deberes era incontable, llevando a cabo que madres y esposas empezaran a pensarse como mujeres que también pueden tomar decisiones familiares, proyectándose en la participación y construcción del núcleo familiar y a partir de allí empezó su camino hacia lo político y laboral. Las mujeres consideraban que su único actuar estaba en el beneficio de la familia por su contrato matrimonial.

Cuando empezó el proceso de la independencia  debido al conflicto político que se presentaba en el virreinato, la mujer empezó a participar y a tomar decisiones, siendo esto un beneficio social y económico para sus familias, y claramente político por su patria.

La religión Judeo-Cristiana

La lucha de la mujer por sus derechos parte también de un contenido histórico reprochable de la religión judeo-cristiana relatándonos como la mujer ha sido una pieza no independiente de todo lo que se ha creado. La mujer como ser desobediente que despierta la furia de Dios y cambio los planes del hombre, legando a todas las mujeres la carga pesada del supuesto “pecado”, marcando el comportamiento para la mujer: subvalorándolas, estigmatizándolas y excluyéndolas, haciéndonos creer a muchas que ese era el trato debido. San Agustín y Martín Lutero se encargaron de describirnos claramente así, inútiles y con la sola función de parir hijos.

Lo concreto de esta “utilidad” indicaba que a la mujer no le era necesario ni importante educarse, por eso no podía opinar, tener o manejar bienes materiales, es decir, su “utilidad” le restringía los derechos: “Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en una congregación” (Blanco, 2009)

Desde ese mismo instante, desde que la religión judeo-cristiana fue creada por los hombres (sistema patriarcal) y empezaron a escribir la biblia, sus mandamientos y sus códigos morales, la mujer ha sido considera un ser humano sin derecho alguno y hasta fuimos agredidas por nuestra menstruación. Es decir, merecemos lo malo porque fuimos pecadoras para ellos.

Luego pasamos a Platón, que invocando a Sócrates daba por sentado que las mujeres poseían las mismas capacidades que los hombres, pero que por lo general, es de menor grado. Pueden participar en la misma educación y ocupación de los hombres, colaborando y trabajando en conjunto. También pueden tener el derecho a ser “gobernantas” y recibir honores.

Pasamos ahora a hablar de cómo la alianzas matrimoniales se convirtieron en una estrategia política. Más que una unión espiritual, era un compromiso social y económico para poder conservar la fortuna de la familia, jugando un papel importante la mujer, emparentando con miembros destacados de la sociedad colonial, españoles y otros europeos. Cabe destacar que en el siglo XIV se consagró EL DERECHO CASTELLANO según el cual la mujer aporta económicamente al marido por razón del matrimonio pero temporalmente. Un ejemplo similar se ve en los matrimonios católicos, donde la familia de la novia es la que paga todos los gastos de la boda. Pero en ese caso según ese derecho, esa dotación se la daban porque iba a ser el único receptor, tenedor y administrador de los bienes de ella. Luego se dio la Ley 52 de Toro llamada “arras”, la cual esposo le hacía una donación a la esposa en recompensa por su virginidad, honestidad, juventud y su nobleza, sin embargo este no podía ser superior al 10% de los bienes del esposo, y supuestamente esta donación era para asegurar el bienestar de su esposa durante el estado de viudez.

Algunos elementos de la tradición judeo-cristiana siguieron vigentes durante el periodo colonial, una de ellas fue la sumisión y la obediencia que la mujer debía mostrar al varón. Cuatro hombres eran los que orientaban la vida de las mujeres: el padre a quién debía respeto, el esposo con quién contraía el matrimonio, el sacerdote si quería tomar los hábitos y el alcalde si enviudaba y tenía que cuidar los bienes de sus hijos. El padre y el hermano decidían con quién debía casarse su hija o hermana sin pedirle su opinión a ella. Las mujeres eran vistas como seres débiles e indefensos, tenían que protegerlas y además había que vigilarlas por ser pecadoras, según la historia de la creación.

La Independencia

En la Colonia se reconoce el papel político de dos mujeres: una protagonista y otra víctima de la justicia real. La primera mujer María Manuela Beltrán, aquella que rompió el edicto el 16 de Marzo de 1781 en Socorro, siendo este una señal de protesta por las disposiciones arancelarias del Rey y llevo a cabo la creación de un movimiento insurgente que fue uno de los más importantes en el periodo pre independentista: la insurrección de los comuneros. Lamentablemente por ser mujer, no fue registrada en los relatos históricos. Los únicos datos que están son los de su origen y familia.

También está otra mujer víctima del yugo español: Toribia Verdugo, quién siendo esposa de José Antonio Galán (líder popular que recibió la pena de muerte de parte de la justicia real) tuvo que enfrentar junto a su familia tanta crueldad, exclusión, miseria, escarnio público y ser llamados “malditos” por la iglesia.

En el ámbito educativo se debe rescatar y reconocer el papel desempeñado por una mujer: la Madre María Petronila Cuellar. El 2 de abril de 1783 se dio aviso acerca de una nueva propuesta para la educación de las mujeres, inaugurando la Casa Fundación del Enseñanza para niñas jóvenes creada por doña María Clemencia de Caicedo, así acabando con aquello que prohibía que las mujeres tuvieran formación educativa y proponiendo una educación laica para la preparación de las futuras maestras, dando prioridad a las niñas que no venían de familias distinguidas. La Madre María Petronila Cuellar fue la primera educadora y dejaba siempre abierta la posibilidad de que además de una formación religiosa, también se le impartiera una educación en la que mujer fuera libre del dominio y sujeción del hombre durante muchos años. Una mujer preparada para una transformación política en plena cercanía a un liberalismo francés e inglés, donde hay derechos.

Luego llega el periodo de la Independencia, donde muchas mujeres participaron en distintos roles como el de amas de casa y anfitrionas de debates profundos e ilustrados en sus casas sobre la libertad de la patria. Una de ellas fue Manuela Sanz de Santamaría de González Manrique una mujer con una educación excepcional en literatura, lengua francesa, italiana y latina que ofrecía su casa para frecuentes tertulias con la presencia de Camilo Torres, Custodio García Rovira, José Fernández Madrid, Miguel de Pombo, entre otros.

Se mencionan el nombre de otras mujeres que participaron como combatientes en las batallas, al lado de sus maridos, mujeres de pueblo a quienes se les llamas las “Juanas”, “las cholas” o las “seguidoras de campamento. Acerca de las Juanas, relataba en sus memorias el General Daniel Florencio O’Leary que una de ellas venia embarazada con las tropas por los Andes y siguiendo la marcha dio a luz al pequeño y luego siguió caminando por esos caminos tan precarios. Está Evangelina Tamayo, quién lucho en la batalla de Boyacá y fue nombrada capitana; también Teresa Cornejo, Manuela Tinoco y Rosa Canelones, quienes pelearon en Gàmeza en el Pantano de Vargas y en Boyacá.

Claramente no podíamos dejar atrás a mujeres como Policarpa Salavarrieta la “Pola”, quién llego a Bogotá en el año de 1817 y se desempeñaba como costurera, ocultando su misión de conspirar contra el gobierno del Virrey Juan Sàmano. Trabajo para el ejército libertador como mensajera de la guerrilla de los Llanos, comparaba material de guerra y se encargaba también de reclutar jóvenes para que se uniera al ejército patriota. Fue fusilada el 14 de noviembre de 1817 y fue nombrada como heroína de la patria ya que tenía pleno conocimiento de los problemas de la sociedad granadina. Aquí están sus últimas palabras:

En vano se molesten, padres míos: si la salvación de mi alma consiste en perdonar a los verdugos míos y de mis compatriotas, no hay remedio, ella será perdida, porque no puedo perdonarlos, ni quiero consentir en semejante idea. Déjenme ustedes desahogar de palabra mi furia contra estos tigres, ya que estoy en la impotencia de hacerlo de otro modo. Con qué gusto viera yo correr la sangre de estos monstruos de iniquidad. Pero ya llegará el día de la venganza, día grande en el cual se levantará del polvo este pueblo esclavizado, y arrancará las entrañas de sus crueles señores. No está muy distante la hora en que esto suceda, y se engañan mucho los godos si creen que su dominación pueda perpetuarse. Todavía viven Bolívar, Santander, Páez, Monagas, Nonato Pérez, Galea y otros fuertes caudillos de la libertad; a ella está reservada la gloria de rescatar la patria y despedazar a sus opresores […]

Luego del lamentable fusilamiento de nuestra heroína, se llevó a cabo el  ajusticiamiento de una reconocida mujer muy reconocida por su status social y económico que ocupo el lugar de auxiliadora del ejército libertador María Antonia Santos Plata, también tía de la niña Elenita Santos Rosillo quién fue sacrificada el 4 de Agosto de 1819 por parte de un grupo de realistas en la batalla del río Pienta en Charalà. Antonia Santos fue fusilada y la orden la dio el Gobernador de la Provincia Lucas Caballero, quién la condenó por ayudar a financiar y dirigir movimientos de Guerrilla en Santander.

Fueron muchas mujeres que desempeñaron un papel importante en la independencia como auxiliadoras económicas, enfermeras, integrantes del ejército libertador, entre otras funciones que ayudaron a que llevara a cabo nuestra independencia. Los nombres los pueden encontrar en el texto que voy a referenciar.

Como conclusión, se puede decir que historia de la mujer en Colombia se ha visto envuelta por acontecimiento que llevaron a que muchas mujeres lucharan contra un sistema patriarcal dirigido por la misma iglesia católica, quién ha subordinado, discriminado y violentado el papel de la mujer en la historia. Algunas mujeres trabajaron por la preparación de la mujer en su liberación, papel que trato de cumplir la escuela en la formación de mujeres profesionales. La mujer a pesar de las barreras del patriarcado ha luchado por su reconocimiento como sujeta de derechos en cuanto al derecho a votar, la educación, independencia económica, la salud reproductiva y otros más que se han tratado de salvaguardar y respetar. Lamentablemente muchas prácticas patriarcales violentas se siguen presentando en nuestro país, vulnerando nuestros derechos y muchas mujeres nos hemos unido para que se haga justicia.

 

Escrito por: Natalia Cardona Velasco, Politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.

 

REFERENCIA

-Blanco Blanco, Jacqueline; Cárdenas Poveda, Margarita LAS MUJERES EN LA HISTORIA DE COLOMBIA, SUS DERECHOS, SUS DEBERES Prolegómenos. Derechos y Valores, vol. XII, núm. 23, enero-junio, 2009, pp. 143-158 Universidad Militar Nueva Granada Bogotá, Colombia