RESEÑA
LAS MUJERES EN LA HISTORIA DE COLOMBIA, SUS DERECHOS, SUS DEBERES.
Jacqueline Blanco Blanco y
Margarita Cárdenas Poveda
Universidad
Militar Nueva Granada
A través de los años la
igualdad de género ha estado sujeta a los intereses del hombre en ámbitos
religiosos, políticos, económicos y sociales. Desde que comenzó nuestra
historia, las mujeres hemos sido sometidas a códigos morales en los que antes
el número de deberes era incontable, llevando a cabo que madres y esposas
empezaran a pensarse como mujeres que también pueden tomar decisiones
familiares, proyectándose en la participación y construcción del núcleo
familiar y a partir de allí empezó su camino hacia lo político y laboral. Las
mujeres consideraban que su único actuar estaba en el beneficio de la familia
por su contrato matrimonial.
Cuando empezó el proceso de
la independencia debido al conflicto
político que se presentaba en el virreinato, la mujer empezó a participar y a tomar
decisiones, siendo esto un beneficio social y económico para sus familias, y
claramente político por su patria.
La religión Judeo-Cristiana
La lucha de la mujer por sus
derechos parte también de un contenido histórico reprochable de la religión
judeo-cristiana relatándonos como la mujer ha sido una pieza no independiente
de todo lo que se ha creado. La mujer como ser desobediente que despierta la
furia de Dios y cambio los planes del hombre, legando a todas las mujeres la
carga pesada del supuesto “pecado”, marcando el comportamiento para la mujer:
subvalorándolas, estigmatizándolas y excluyéndolas, haciéndonos creer a muchas
que ese era el trato debido. San Agustín y Martín Lutero se encargaron de
describirnos claramente así, inútiles y con la sola función de parir hijos.
Lo concreto de esta
“utilidad” indicaba que a la mujer no le era necesario ni importante educarse,
por eso no podía opinar, tener o manejar bienes materiales, es decir, su
“utilidad” le restringía los derechos: “Y si quieren aprender algo, pregunten
en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en una
congregación” (Blanco, 2009)
Desde ese mismo instante,
desde que la religión judeo-cristiana fue creada por los hombres (sistema
patriarcal) y empezaron a escribir la biblia, sus mandamientos y sus códigos
morales, la mujer ha sido considera un ser humano sin derecho alguno y hasta
fuimos agredidas por nuestra menstruación. Es decir, merecemos lo malo porque
fuimos pecadoras para ellos.
Luego pasamos a Platón, que
invocando a Sócrates daba por sentado que las mujeres poseían las mismas
capacidades que los hombres, pero que por lo general, es de menor grado. Pueden
participar en la misma educación y ocupación de los hombres, colaborando y
trabajando en conjunto. También pueden tener el derecho a ser “gobernantas” y
recibir honores.
Pasamos ahora a hablar de cómo
la alianzas matrimoniales se convirtieron en una estrategia política. Más que
una unión espiritual, era un compromiso social y económico para poder conservar
la fortuna de la familia, jugando un papel importante la mujer, emparentando
con miembros destacados de la sociedad colonial, españoles y otros europeos.
Cabe destacar que en el siglo XIV se consagró EL DERECHO CASTELLANO según el
cual la mujer aporta económicamente al marido por razón del matrimonio pero
temporalmente. Un ejemplo similar se ve en los matrimonios católicos, donde la
familia de la novia es la que paga todos los gastos de la boda. Pero en ese
caso según ese derecho, esa dotación se la daban porque iba a ser el único
receptor, tenedor y administrador de los bienes de ella. Luego se dio la Ley 52
de Toro llamada “arras”, la cual esposo le hacía una donación a la esposa en
recompensa por su virginidad, honestidad, juventud y su nobleza, sin embargo
este no podía ser superior al 10% de los bienes del esposo, y supuestamente
esta donación era para asegurar el bienestar de su esposa durante el estado de
viudez.
Algunos elementos de la
tradición judeo-cristiana siguieron vigentes durante el periodo colonial, una
de ellas fue la sumisión y la obediencia que la mujer debía mostrar al varón.
Cuatro hombres eran los que orientaban la vida de las mujeres: el padre a quién
debía respeto, el esposo con quién contraía el matrimonio, el sacerdote si
quería tomar los hábitos y el alcalde si enviudaba y tenía que cuidar los
bienes de sus hijos. El padre y el hermano decidían con quién debía casarse su
hija o hermana sin pedirle su opinión a ella. Las mujeres eran vistas como
seres débiles e indefensos, tenían que protegerlas y además había que
vigilarlas por ser pecadoras, según la historia de la creación.
La Independencia
En la Colonia se reconoce el
papel político de dos mujeres: una protagonista y otra víctima de la justicia
real. La primera mujer María Manuela Beltrán, aquella que rompió el edicto el
16 de Marzo de 1781 en Socorro, siendo este una señal de protesta por las
disposiciones arancelarias del Rey y llevo a cabo la creación de un movimiento
insurgente que fue uno de los más importantes en el periodo pre independentista:
la insurrección de los comuneros. Lamentablemente por ser mujer, no fue
registrada en los relatos históricos. Los únicos datos que están son los de su
origen y familia.
También está otra mujer
víctima del yugo español: Toribia Verdugo, quién siendo esposa de José Antonio
Galán (líder popular que recibió la pena de muerte de parte de la justicia
real) tuvo que enfrentar junto a su familia tanta crueldad, exclusión, miseria,
escarnio público y ser llamados “malditos” por la iglesia.
En el ámbito educativo se
debe rescatar y reconocer el papel desempeñado por una mujer: la Madre María
Petronila Cuellar. El 2 de abril de 1783 se dio aviso acerca de una nueva
propuesta para la educación de las mujeres, inaugurando la Casa Fundación del
Enseñanza para niñas jóvenes creada por doña María Clemencia de Caicedo, así
acabando con aquello que prohibía que las mujeres tuvieran formación educativa
y proponiendo una educación laica para la preparación de las futuras maestras,
dando prioridad a las niñas que no venían de familias distinguidas. La Madre María
Petronila Cuellar fue la primera educadora y dejaba siempre abierta la
posibilidad de que además de una formación religiosa, también se le impartiera
una educación en la que mujer fuera libre del dominio y sujeción del hombre durante
muchos años. Una mujer preparada para una transformación política en plena
cercanía a un liberalismo francés e inglés, donde hay derechos.
Luego llega el periodo de la
Independencia, donde muchas mujeres participaron en distintos roles como el de
amas de casa y anfitrionas de debates profundos e ilustrados en sus casas sobre
la libertad de la patria. Una de ellas fue Manuela Sanz de Santamaría de
González Manrique una mujer con una educación excepcional en literatura, lengua
francesa, italiana y latina que ofrecía su casa para frecuentes tertulias con
la presencia de Camilo Torres, Custodio García Rovira, José Fernández Madrid,
Miguel de Pombo, entre otros.
Se mencionan el nombre de
otras mujeres que participaron como combatientes en las batallas, al lado de
sus maridos, mujeres de pueblo a quienes se les llamas las “Juanas”, “las
cholas” o las “seguidoras de campamento. Acerca de las Juanas, relataba en sus
memorias el General Daniel Florencio O’Leary que una de ellas venia embarazada
con las tropas por los Andes y siguiendo la marcha dio a luz al pequeño y luego
siguió caminando por esos caminos tan precarios. Está Evangelina Tamayo, quién
lucho en la batalla de Boyacá y fue nombrada capitana; también Teresa Cornejo,
Manuela Tinoco y Rosa Canelones, quienes pelearon en Gàmeza en el Pantano de
Vargas y en Boyacá.
Claramente no podíamos dejar
atrás a mujeres como Policarpa Salavarrieta la “Pola”, quién llego a Bogotá en
el año de 1817 y se desempeñaba como costurera, ocultando su misión de
conspirar contra el gobierno del Virrey Juan Sàmano. Trabajo para el ejército
libertador como mensajera de la guerrilla de los Llanos, comparaba material de
guerra y se encargaba también de reclutar jóvenes para que se uniera al
ejército patriota. Fue fusilada el 14 de noviembre de 1817 y fue nombrada como
heroína de la patria ya que tenía pleno conocimiento de los problemas de la
sociedad granadina. Aquí están sus últimas palabras:
En vano se molesten,
padres míos: si la salvación de mi alma consiste en perdonar a los verdugos
míos y de mis compatriotas, no hay remedio, ella será perdida, porque no puedo
perdonarlos, ni quiero consentir en semejante idea. Déjenme ustedes desahogar
de palabra mi furia contra estos tigres, ya que estoy en la impotencia de
hacerlo de otro modo. Con qué gusto viera yo correr la sangre de estos
monstruos de iniquidad. Pero ya llegará el día de la venganza, día grande en el
cual se levantará del polvo este pueblo esclavizado, y arrancará las entrañas
de sus crueles señores. No está muy distante la hora en que esto suceda, y se
engañan mucho los godos si creen que su dominación pueda perpetuarse. Todavía
viven Bolívar, Santander, Páez, Monagas, Nonato Pérez, Galea y otros fuertes
caudillos de la libertad; a ella está reservada la gloria de rescatar la patria
y despedazar a sus opresores […]
Luego del lamentable
fusilamiento de nuestra heroína, se llevó a cabo el ajusticiamiento de una reconocida mujer muy
reconocida por su status social y económico que ocupo el lugar de auxiliadora
del ejército libertador María Antonia Santos Plata, también tía de la niña
Elenita Santos Rosillo quién fue sacrificada el 4 de Agosto de 1819 por parte de
un grupo de realistas en la batalla del río Pienta en Charalà. Antonia Santos
fue fusilada y la orden la dio el Gobernador de la Provincia Lucas Caballero,
quién la condenó por ayudar a financiar y dirigir movimientos de Guerrilla en
Santander.
Fueron muchas mujeres que
desempeñaron un papel importante en la independencia como auxiliadoras
económicas, enfermeras, integrantes del ejército libertador, entre otras
funciones que ayudaron a que llevara a cabo nuestra independencia. Los nombres
los pueden encontrar en el texto que voy a referenciar.
Como conclusión, se puede
decir que historia de la mujer en Colombia se ha visto envuelta por
acontecimiento que llevaron a que muchas mujeres lucharan contra un sistema
patriarcal dirigido por la misma iglesia católica, quién ha subordinado,
discriminado y violentado el papel de la mujer en la historia. Algunas mujeres
trabajaron por la preparación de la mujer en su liberación, papel que trato de
cumplir la escuela en la formación de mujeres profesionales. La mujer a pesar
de las barreras del patriarcado ha luchado por su reconocimiento como sujeta de
derechos en cuanto al derecho a votar, la educación, independencia económica,
la salud reproductiva y otros más que se han tratado de salvaguardar y
respetar. Lamentablemente muchas prácticas patriarcales violentas se siguen
presentando en nuestro país, vulnerando nuestros derechos y muchas mujeres nos
hemos unido para que se haga justicia.
Escrito
por:
Natalia Cardona Velasco, Politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.
REFERENCIA
-Blanco Blanco, Jacqueline;
Cárdenas Poveda, Margarita LAS MUJERES EN LA HISTORIA DE COLOMBIA, SUS
DERECHOS, SUS DEBERES Prolegómenos. Derechos y Valores, vol. XII, núm. 23,
enero-junio, 2009, pp. 143-158 Universidad Militar Nueva Granada Bogotá,
Colombia
No hay comentarios.:
Publicar un comentario