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lunes, 6 de julio de 2020

LA MUJER EN LA HISTORIA DE COLOMBIA: DERECHOS Y DEBERES

RESEÑA

 

LAS MUJERES EN LA HISTORIA DE COLOMBIA, SUS DERECHOS, SUS DEBERES.

Jacqueline Blanco Blanco y Margarita Cárdenas Poveda

Universidad Militar Nueva Granada

 

A través de los años la igualdad de género ha estado sujeta a los intereses del hombre en ámbitos religiosos, políticos, económicos y sociales. Desde que comenzó nuestra historia, las mujeres hemos sido sometidas a códigos morales en los que antes el número de deberes era incontable, llevando a cabo que madres y esposas empezaran a pensarse como mujeres que también pueden tomar decisiones familiares, proyectándose en la participación y construcción del núcleo familiar y a partir de allí empezó su camino hacia lo político y laboral. Las mujeres consideraban que su único actuar estaba en el beneficio de la familia por su contrato matrimonial.

Cuando empezó el proceso de la independencia  debido al conflicto político que se presentaba en el virreinato, la mujer empezó a participar y a tomar decisiones, siendo esto un beneficio social y económico para sus familias, y claramente político por su patria.

La religión Judeo-Cristiana

La lucha de la mujer por sus derechos parte también de un contenido histórico reprochable de la religión judeo-cristiana relatándonos como la mujer ha sido una pieza no independiente de todo lo que se ha creado. La mujer como ser desobediente que despierta la furia de Dios y cambio los planes del hombre, legando a todas las mujeres la carga pesada del supuesto “pecado”, marcando el comportamiento para la mujer: subvalorándolas, estigmatizándolas y excluyéndolas, haciéndonos creer a muchas que ese era el trato debido. San Agustín y Martín Lutero se encargaron de describirnos claramente así, inútiles y con la sola función de parir hijos.

Lo concreto de esta “utilidad” indicaba que a la mujer no le era necesario ni importante educarse, por eso no podía opinar, tener o manejar bienes materiales, es decir, su “utilidad” le restringía los derechos: “Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en una congregación” (Blanco, 2009)

Desde ese mismo instante, desde que la religión judeo-cristiana fue creada por los hombres (sistema patriarcal) y empezaron a escribir la biblia, sus mandamientos y sus códigos morales, la mujer ha sido considera un ser humano sin derecho alguno y hasta fuimos agredidas por nuestra menstruación. Es decir, merecemos lo malo porque fuimos pecadoras para ellos.

Luego pasamos a Platón, que invocando a Sócrates daba por sentado que las mujeres poseían las mismas capacidades que los hombres, pero que por lo general, es de menor grado. Pueden participar en la misma educación y ocupación de los hombres, colaborando y trabajando en conjunto. También pueden tener el derecho a ser “gobernantas” y recibir honores.

Pasamos ahora a hablar de cómo la alianzas matrimoniales se convirtieron en una estrategia política. Más que una unión espiritual, era un compromiso social y económico para poder conservar la fortuna de la familia, jugando un papel importante la mujer, emparentando con miembros destacados de la sociedad colonial, españoles y otros europeos. Cabe destacar que en el siglo XIV se consagró EL DERECHO CASTELLANO según el cual la mujer aporta económicamente al marido por razón del matrimonio pero temporalmente. Un ejemplo similar se ve en los matrimonios católicos, donde la familia de la novia es la que paga todos los gastos de la boda. Pero en ese caso según ese derecho, esa dotación se la daban porque iba a ser el único receptor, tenedor y administrador de los bienes de ella. Luego se dio la Ley 52 de Toro llamada “arras”, la cual esposo le hacía una donación a la esposa en recompensa por su virginidad, honestidad, juventud y su nobleza, sin embargo este no podía ser superior al 10% de los bienes del esposo, y supuestamente esta donación era para asegurar el bienestar de su esposa durante el estado de viudez.

Algunos elementos de la tradición judeo-cristiana siguieron vigentes durante el periodo colonial, una de ellas fue la sumisión y la obediencia que la mujer debía mostrar al varón. Cuatro hombres eran los que orientaban la vida de las mujeres: el padre a quién debía respeto, el esposo con quién contraía el matrimonio, el sacerdote si quería tomar los hábitos y el alcalde si enviudaba y tenía que cuidar los bienes de sus hijos. El padre y el hermano decidían con quién debía casarse su hija o hermana sin pedirle su opinión a ella. Las mujeres eran vistas como seres débiles e indefensos, tenían que protegerlas y además había que vigilarlas por ser pecadoras, según la historia de la creación.

La Independencia

En la Colonia se reconoce el papel político de dos mujeres: una protagonista y otra víctima de la justicia real. La primera mujer María Manuela Beltrán, aquella que rompió el edicto el 16 de Marzo de 1781 en Socorro, siendo este una señal de protesta por las disposiciones arancelarias del Rey y llevo a cabo la creación de un movimiento insurgente que fue uno de los más importantes en el periodo pre independentista: la insurrección de los comuneros. Lamentablemente por ser mujer, no fue registrada en los relatos históricos. Los únicos datos que están son los de su origen y familia.

También está otra mujer víctima del yugo español: Toribia Verdugo, quién siendo esposa de José Antonio Galán (líder popular que recibió la pena de muerte de parte de la justicia real) tuvo que enfrentar junto a su familia tanta crueldad, exclusión, miseria, escarnio público y ser llamados “malditos” por la iglesia.

En el ámbito educativo se debe rescatar y reconocer el papel desempeñado por una mujer: la Madre María Petronila Cuellar. El 2 de abril de 1783 se dio aviso acerca de una nueva propuesta para la educación de las mujeres, inaugurando la Casa Fundación del Enseñanza para niñas jóvenes creada por doña María Clemencia de Caicedo, así acabando con aquello que prohibía que las mujeres tuvieran formación educativa y proponiendo una educación laica para la preparación de las futuras maestras, dando prioridad a las niñas que no venían de familias distinguidas. La Madre María Petronila Cuellar fue la primera educadora y dejaba siempre abierta la posibilidad de que además de una formación religiosa, también se le impartiera una educación en la que mujer fuera libre del dominio y sujeción del hombre durante muchos años. Una mujer preparada para una transformación política en plena cercanía a un liberalismo francés e inglés, donde hay derechos.

Luego llega el periodo de la Independencia, donde muchas mujeres participaron en distintos roles como el de amas de casa y anfitrionas de debates profundos e ilustrados en sus casas sobre la libertad de la patria. Una de ellas fue Manuela Sanz de Santamaría de González Manrique una mujer con una educación excepcional en literatura, lengua francesa, italiana y latina que ofrecía su casa para frecuentes tertulias con la presencia de Camilo Torres, Custodio García Rovira, José Fernández Madrid, Miguel de Pombo, entre otros.

Se mencionan el nombre de otras mujeres que participaron como combatientes en las batallas, al lado de sus maridos, mujeres de pueblo a quienes se les llamas las “Juanas”, “las cholas” o las “seguidoras de campamento. Acerca de las Juanas, relataba en sus memorias el General Daniel Florencio O’Leary que una de ellas venia embarazada con las tropas por los Andes y siguiendo la marcha dio a luz al pequeño y luego siguió caminando por esos caminos tan precarios. Está Evangelina Tamayo, quién lucho en la batalla de Boyacá y fue nombrada capitana; también Teresa Cornejo, Manuela Tinoco y Rosa Canelones, quienes pelearon en Gàmeza en el Pantano de Vargas y en Boyacá.

Claramente no podíamos dejar atrás a mujeres como Policarpa Salavarrieta la “Pola”, quién llego a Bogotá en el año de 1817 y se desempeñaba como costurera, ocultando su misión de conspirar contra el gobierno del Virrey Juan Sàmano. Trabajo para el ejército libertador como mensajera de la guerrilla de los Llanos, comparaba material de guerra y se encargaba también de reclutar jóvenes para que se uniera al ejército patriota. Fue fusilada el 14 de noviembre de 1817 y fue nombrada como heroína de la patria ya que tenía pleno conocimiento de los problemas de la sociedad granadina. Aquí están sus últimas palabras:

En vano se molesten, padres míos: si la salvación de mi alma consiste en perdonar a los verdugos míos y de mis compatriotas, no hay remedio, ella será perdida, porque no puedo perdonarlos, ni quiero consentir en semejante idea. Déjenme ustedes desahogar de palabra mi furia contra estos tigres, ya que estoy en la impotencia de hacerlo de otro modo. Con qué gusto viera yo correr la sangre de estos monstruos de iniquidad. Pero ya llegará el día de la venganza, día grande en el cual se levantará del polvo este pueblo esclavizado, y arrancará las entrañas de sus crueles señores. No está muy distante la hora en que esto suceda, y se engañan mucho los godos si creen que su dominación pueda perpetuarse. Todavía viven Bolívar, Santander, Páez, Monagas, Nonato Pérez, Galea y otros fuertes caudillos de la libertad; a ella está reservada la gloria de rescatar la patria y despedazar a sus opresores […]

Luego del lamentable fusilamiento de nuestra heroína, se llevó a cabo el  ajusticiamiento de una reconocida mujer muy reconocida por su status social y económico que ocupo el lugar de auxiliadora del ejército libertador María Antonia Santos Plata, también tía de la niña Elenita Santos Rosillo quién fue sacrificada el 4 de Agosto de 1819 por parte de un grupo de realistas en la batalla del río Pienta en Charalà. Antonia Santos fue fusilada y la orden la dio el Gobernador de la Provincia Lucas Caballero, quién la condenó por ayudar a financiar y dirigir movimientos de Guerrilla en Santander.

Fueron muchas mujeres que desempeñaron un papel importante en la independencia como auxiliadoras económicas, enfermeras, integrantes del ejército libertador, entre otras funciones que ayudaron a que llevara a cabo nuestra independencia. Los nombres los pueden encontrar en el texto que voy a referenciar.

Como conclusión, se puede decir que historia de la mujer en Colombia se ha visto envuelta por acontecimiento que llevaron a que muchas mujeres lucharan contra un sistema patriarcal dirigido por la misma iglesia católica, quién ha subordinado, discriminado y violentado el papel de la mujer en la historia. Algunas mujeres trabajaron por la preparación de la mujer en su liberación, papel que trato de cumplir la escuela en la formación de mujeres profesionales. La mujer a pesar de las barreras del patriarcado ha luchado por su reconocimiento como sujeta de derechos en cuanto al derecho a votar, la educación, independencia económica, la salud reproductiva y otros más que se han tratado de salvaguardar y respetar. Lamentablemente muchas prácticas patriarcales violentas se siguen presentando en nuestro país, vulnerando nuestros derechos y muchas mujeres nos hemos unido para que se haga justicia.

 

Escrito por: Natalia Cardona Velasco, Politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.

 

REFERENCIA

-Blanco Blanco, Jacqueline; Cárdenas Poveda, Margarita LAS MUJERES EN LA HISTORIA DE COLOMBIA, SUS DERECHOS, SUS DEBERES Prolegómenos. Derechos y Valores, vol. XII, núm. 23, enero-junio, 2009, pp. 143-158 Universidad Militar Nueva Granada Bogotá, Colombia


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