Persona destacada de la semana

Colectopía Curé

El día de hoy en la sesión de "Hablemos de..." lo haremos de un grupo llamado Colectopía Curé creado por tres personas bogotanas q...

viernes, 27 de noviembre de 2020

ROSALBA LEZAMA: ACUARIOS LA CHATA



Para este siguiente emprendimiento, me di a la tarea de buscar de una mujer, famosa por la gallina que vende en el sector del Carmen, al lado del Puente Luis Ignacio Andrade, junto con otras señoras que tienen sus negocios. A ella la llaman la Chata, pero su nombre real es Rosalba Lezama Guzmán, una mujer de 60 años que tuve la suerte de que me invitara a su casa para conocer más de su vida. Cuando llegue a la casa de la señora Rosalba, me encontré con un humilde y hermoso hogar en la avenida Pacho Mario, donde vive con su esposo, hija y nieto. La encontré en sus oficios pero aún así con su calidez me recibió, nos sentamos afuera y me empezó a contar sobre su vida.

Naciò en el Valle del San Juan, pero se crió acá en Honda junto a sus hermanos. Cuando su madre llegó a Honda compró la casa en la que vive la señora Rosalba hace 50 años, que según ella, le costó 1200 pesos en esa época, pero poco a poco fue arreglándola para convertirse en una casa muy acogedora. Su madre prácticamente fue cabeza de familia por el problema de su esposo con el alcohol y así saco a sus hijos adelante. Ella se dedicó a arreglar pescado, práctica que le enseñó a su hija Rosalba y después empezó su negocio vendiendo gallina, qué paso de casa a lo que es hoy el sector del Carmen, donde hace 29 años está y la señora Rosalba siguió con su legado gracias a las enseñanzas de su madre.

El negocio de Doña Rosalba está ubicado en el Segundo Puesto, un lugar famoso llamado Los Acuarios. Allí encontrarán la mejor gallina qué se puedan comer en Honda y además donde los atienden con todas las medidas de bioseguridad y lo más importante, con el carisma y sencillez de la Señora Rosalba.  

Para finalizar, quiero agradecer a esta hermosa mujer por abrirme las puertas de su casa y conocer un poco de su vida. Y también recordar que mujeres como ella hay que visibilizar, merecen ser conocidas y darles la importancia ya que hacen parte del desarrollo de nuestro municipio.

Escrito por: Natalia Cardona Velasco, Politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.

martes, 24 de noviembre de 2020

"Así como fue guapa para abrir las patas sea guapa para parir"

 Mi embarazo fue lleno de ilusión. Quería ser mamá, soltera. Tenía absolutamente todo planeado. No importaba el sexo del bebé lo que importaba en aquel momento era simplemente tener a ese ser especial a mi lado. No tuve complicación alguna durante todo el embarazo, los controles salieron normal y me agendaron parto natural. Las últimas semanas fueron relativamente calmadas, uno que otro movimiento del bebé me ponía en alerta, obvio, era mamá primeriza. Mi prima fue quien me acompañó en todo el proceso, no somos personas de altos recursos, pero si llenas de metas y de sueños, ambas estudiábamos un técnico y queríamos lograr grandes cosas. 

Llegó el ansiado día, estaba tan llena de nervios, temblaba camino al hospital, ´desde el momento de romper fuente hasta la llegada al lugar lo único que hacía era pensar que todo fuese por mi bebé. Me ingresaron, mi prima no pudo acompañarme, llamó a la familia a avisarle que ya me encontraba allí y se quedó esperando en la entrada. El parto había estado fechado para dos días después de ese, y a mi no me importaba mi bebé llegase antes, igual, los dolores no eran tan fuertes. De un momento a otro todo cambió, la enfermera pasaba a mirarme y me decía que siempre me faltaba bastante de dilatación, los dolores aumentaban y las horas parecían días, llegó un momento en el que le supliqué a la enfermera que me hicieran cesárea, pero ella de la forma más vil me contestó "así como fue guapa para abrir las patas sea guapa para parir, y aguántese esperar más porque va a tenerlo natural". Me frustré, me sentí muy mal, en serio sentía partir mi cuerpo en dos, lloraba, suplicaba, pasó un día entero en medio de llanto, gritos, desesperación y miedo, no podía dejar de pensar que le pasaría algo a mi bebé.

Mi prima no hacía más que suplicar que la dejaran pasar, pero no fue posible, toda mi familia vino pero no podía verlos, mi miedo incrementaba cada segundo, hasta que el médico paso a verme, con cara de asustado me dijo que ya estaba para poder tener a mi bebé, empecé mi trabajo de parto, pero al nacer mi bebé no lo escuché llorar, mi angustia aumentó, lo que tenía que ser un momento especial fue toda una tortura, ahora no lloraba por los dolores sino por la angustia, el médico se acercó a decirme que mi bebé había tenido un problema y que necesitaba estar en cuidados especiales. Mi bebé por negligencia médica tuvo una obstrucción de oxígeno y por ello quedó con secuelas de por vida. 

Ojalá hubiese sabido antes de que esto era violencia obstétrica, no me cabe en la cabeza el saber que, muchas mujeres han vivido situaciones similares o peores y no han dicho nada, lo normalizaban. Debemos ser conscientes de tanta mierda que ocurre, para saber decir basta, esto no debe ser así y por ende cambiarlo. 


                                                                                                            - Tatiana. 

lunes, 16 de noviembre de 2020

La Mala Mamá

 Hoy jueves hablemos de "La mala mamá", una idea de una joven madre, socióloga, periodista, feminista y escritora. Leer sus publicaciones y escuchar su podcast hace que la percepción de la maternidad tradicional se desvanezca poco a poco, y en su lugar, se vea la maternidad como un ejercicio de errores, de aprendizaje, de malas prácticas que nos invitan a desarrollar este rol de una forma más consciente y conectadas con nuestros sentires y con la realidad de nuestras vidas. Los cánones establecidos para ser una mamá "héroe", "completa", "que todo lo puede" quedan recogidos, María Fernanda Cardona a través de su experiencia como madre y su reflexión desde el feminismo plantea formas increíbles de ser madres, digo increíbles, porque muchas mujeres no se permiten pensar que el ser madre también es de aprender en el camino, la única certeza en esto es que evidentemente no hay certezas. 

Su podcast es ampliamente variado en cuanto a temáticas e invitados, cuenta con dos temporadas, la primera consta de siete episodios de los cuales cuatro se relacionan con el tema de la crianza, dos direccionados al tema del abuso infantil y uno a la salud mental de las madres; la temporada dos cuenta con ocho episodios relacionados con la maternidad, la paternidad, la economía del cuidado, el ecofeminismo y la educación anti-racista. 


Tomado de Spreaker.com

Por otro lado, en su página de Instagram comparte desde la cotidianidad sus reflexiones, experiencias y algunas infografías de diversa índole, muchos de los temas que comparte allí tienen que ver con la crianza, la maternofobia, la niñofobia, adultecentrismo, tipos de maternidades, el parto, la paternidad, feminismo, la lactancia, salud mental, la culpa, el autocuidado, entre otros muchos temas. 



Tomado del Instagram de La mala mamá Podcast. 

Para finalizar les invito a leerla y escucharla, lleguemos sin prejuicios y llenémonos de las distintas formas de ser madre, de ser padre y de todos los temas que se relacionan con ello, y que en gran medida se encuentran invisibilizados y acallados, pero hay que debatir. 



Redes sociales

https://www.spreaker.com/show/la-mala-mama-podcast

https://open.spotify.com/show/2IaV2GVZWmWdMetD3isq3O

https://www.instagram.com/lamalamamapodcast/?hl=es-la


Escrito por María Paula Torres Trujillo, estudiante de sociología. Colombia. 

lunes, 9 de noviembre de 2020

Ser una Adolescente con Problemas de Autoestima

Me crie en una familia clase media, mi papá trabajaba como comerciante y mi mamá se dedicaba a las labores del hogar, una hermano mayor y mi hermana del medio. Nos criamos en un pequeño pueblo, mi papá nació allí, mi mamá es de la capital, mis hermanos y yo nacimos fuera del pueblo, teníamos a veces dificultades económicas como toda familia pero mis padres hacían lo posible para que no nos faltara nada. Estudiamos en colegios públicos, los mejores estudiantes siempre fuimos, mi mamá se sentía orgullosa de nosotros porque nos crío con un pensamiento y es el de la responsabilidad y pues que ella no tuvo las oportunidades de culminar sus estudios por muchas dificultades que se le presentaron en la vida. 

Todo parece como que marcha bien, no? Pero no es así. A pesar de ser una de las mejores estudiantes en el colegio, mi adolescencia no fue fácil. Como les había hablado, soy la menor de tres hermanos, mi mamá siempre me sobreprotegio porque no quería que a su "bebé" no le pasara nada, aunque es normal que toda mamá quiera que sus hijos no les pase nada y más al o la menor. Mi mamá prácticamente me puso en una burbuja, le daba miedo que fuera a fiestas, que fuera a hacer tareas donde mis compañerxs, siempre quise entrar a clases de baile pero ella siempre decía que era muy lejos y que le temía que me pasara algo; con mis hermanos no fue tan sobreprotectora como conmigo. Me la pasaba en la casa, hacia mis tareas y luego me ponía a ver televisión o a leer algún libro. Pero los problemas de inseguridad se fueron creando poco a poco, no era muy sociable con mis compañeros, lloraba por cualquier circunstancia, mis hermanos y la familia de mis padres fueron algo rudos conmigo porque yo era la consentida y la que siempre protegían más.

En el colegio, aunque no lo crean, sufrí bullying por parte de algunxs compañerxs, aunque no fue tan fuerte, fue algo duro para mí. En mi adolescencia nunca tuve novio, me gustaba chicos, pero yo sabia que esos chicos nunca se iban a fijar en mi porque quién iba a ser novio de una chica "nerd" con problemas de inseguridad, poco sociable y llorona. No creía mucho en mis capacidades, me sentía incapaz de hacer algo, me frustraba fácilmente y lo que me sucedía en mi entorno de compañeros de clase, provocaba que me sentara a llorar y preguntarme para qué seguía viviendo, aunque siempre trate de sacar esos pensamientos de mi mente. Pocas veces le exprese a mi mamá estas cosas, podía mostrarme bien pero por dentro tenia mi autoestima hecha pedazos.

Llegó la época universitaria, me inscribí a la carrera que más me llamaba la atención, luego pase para entrar a estudiar y en ese momento de que estaba preparando los papeles, tuvimos una conversación con mi mamá muy sería, le conté todo lo que había pasado dentro de mí en esa época de adolescencia en el colegio, lloré y ella me abrazo y me dijo: Usted es una muchacha muy bonita, inteligente, con muchas capacidades, siempre he creído en usted, lo que digan o piensen los demás, eso no le debe importar a usted porque no la mantienen, saque esas inseguridades y demuéstrese así misma que puede salir a adelante. Esto fue una parte de lo que me dijo mi mamá de esa larga charla, aunque pase dificultades en mi época universitaria, siempre trate de creer en mi y en no dejar que nadie irrumpiera en mis sueños, ser fuerte y sobre todo mirar siempre adelante.

Esto no termina con un final feliz como en todas las historias, pero es algo que he venido trabajando durante años, superando el problema de autoestima e inseguridades los cuales me persiguen día a día provocando ansiedad. Pero creo que parte de todo ese proceso, va en creer más en unx mismo, como también el apoyo de tú familia y amigxs que siempre han estado contigo en las buenas y en las malas, todas esas cositas hacen la diferencia en nuestras vidas y nos ayudan a mejorar cada día más. 

Si tienen problemas, acudan a un amigo o una amiga, familiar o cualquier persona, creo que siempre habrá alguien dispuesta a escucharte y a aconsejarte. 

Escrito por: Cali.