Persona destacada de la semana

Colectopía Curé

El día de hoy en la sesión de "Hablemos de..." lo haremos de un grupo llamado Colectopía Curé creado por tres personas bogotanas q...

martes, 15 de diciembre de 2020

Colectopía Curé

El día de hoy en la sesión de "Hablemos de..." lo haremos de un grupo llamado Colectopía Curé creado por tres personas bogotanas que decidieron transgredir lo normativo y llevar a reconocer las experiencias y el vivir desde lo cotidiano como una práctica de catarsis, de expulsión de los sentimientos a través de expresiones artísticas y de todas las maneras posibles. Es un espacio lleno de luz, imágenes y palabras liberadoras que no sólo nos comparte sus formas de ver el mundo sino que permiten compartir las nuestras a través de su perfil. 


"...Tengo el coraje de los hombres y mis muslos son de mujer divina..."

Tomado de la página de Instagram de la Colectopía Curé.



"Vivo en un mundo lleno de gente vacía,
donde todos creen en sí mismos mientras yo adoctrino a la Muerte."

Tomado de la página de Instagram de Colectopía Curé.


Como les mencionaba anteriormente es un espacio que nos permite también compartir nuestras formas de ver la vida, aquello que nos preguntamos, que nos intriga, que nos apasiona, por ende abrieron una convocatoria a mediados de octubre donde buscaban recibir escritos y propuestas artísticas que fuesen trasgresoras, liberadoras, apasionantes, como lo son ellos, aquí les comparto las portadas de algunas de las que han publicado:

"Ir de extremo a extremo nos convertirá en sujetos anormales y tendremos que asumirlo porque se nos tratará de convencer que el error es nuestro."

Tomado de la página de Instagram de Colectopía Curé. 



Tomado de la página de Instagram de Colectopía Curé. 


Una reseña distinta llena de vida, de diferencia, de alteridad, donde podemos encontrarnos, relacionarnos, expresarnos a partir de la cotidianidad de los demás. Los invito a seguirlos, a leerlos, a verlos. 


Redes sociales

https://www.instagram.com/colectopiacure/?hl=es-la



Escrito por María Paula Torres, estudiante de sociología y pasante de la Corporación Antonio García. 


 

martes, 8 de diciembre de 2020

LA PRIMERA VEZ QUE ME ENAMORÉ

Cuando me enamoré por primera vez tenía 15 años, estudiaba en Neiva y vivía en una casa que gracias a los esfuerzos de mi mamá y mi papá pudieron comprarla. Soy la mayor de 4 hermanos, todos varones y tenía la responsabilidad de como hermana protegerlos y cuidarlos cuando mi mamá y mi papá trabajaban, me convertí como en una segunda madre para ellos, cuidar tres hermanos no era fácil y más cuando son trillizos, esos niños me volvían loca, en fin, sigo mi historia, el tiempo no me daba para salir y compartir con amistades, siempre estuve en mi casa al pendiente de mis hermanos, para mí era complicado poder vivir una plena adolescencia.

Un fin de semana, tuve que salir a comprar unas cosas al supermercado, mis papás estaban en casa, cuando estaban en el supermercado me tropecé con un chico súper guapo, parecía de 16 años y efectivamente era su edad (quiero aclarar que esto no es un invento o lo saqué de una película, es real) (risas), él se disculpó por su torpeza y siguió comprando sus cosas, luego volvió y se me acercó y me preguntó: tú vives acá cerca? Porque creo que te he visto, yo me dije: el típico cuento que le echan a una (ojos volteados), pero le contesté que claro y si, vivía a dos cuadras del super, y luego el chico me dijo: ahhh somos vecinos, soy nuevo por acá, me acabé de mudar con mi mamá y mi hermanita, y bueno me siguió contando las razones por la que llegó, algo raro que le cuentes a una desconocida, pero sentíamos la plena confianza de charlar y fue muy agradable esos 20 minutos de conversación, lástima que tenía que irme tan rápido, pero me despedí de él y me fui para mí casa.

A los tres días, iba saliendo del colegio con mis hermanos, cuando lo volví a ver con un uniforme de otro colegio que quedaba cerca y se me acercó y me saludo, la verdad sentía muchos nervios de encontrarmelo, no sé por qué, pero empezamos a hablar y me acompaño hasta mi casa, mis papás luego él me preguntó si quería salir a tomarme algo con él el sábado, le dije que sí a pesar de apenas conocerlo, pero es que sentía con él una conexión especial. Le hablé a mi papá y a mi mamá de él, pero claramente mis tenían mucha desconfianza porque no lo conocía muy bien, pero querían conocer a ese tal peladito que me estaba calentando la oreja.

Llegó ese día, fue a mi casa a las 4 de la tarde a recogerme, tenía muchos nervios de nuevo, me puse súper bonita pero tampoco tannn para que no pareciese como desesperada o algo así, mis bobadas al fin al cabo. Conoció a mi mamá y a mi papá, les habló un poco sobre él y luego nos fuimos, esa tarde fue muy bonita porque la verdad nunca había salido con un chico, siempre mantenía en mi casa y era la primera vez que me gustaba un chico mucho, él se portó muy bien conmigo, hablamos tanto, nos reímos, contamos nuestras tristezas, alegrías y así paso el tiempo, hasta que nos dió las 7 de la noche, tenía que llegar a mi casa, me acompaño hasta la puerta, nos despedimos y quedamos de seguir en contacto.

Y quieren saber qué pasó más adelante? Pues sí, nos ennoviamos y llevo 15 años casada con él, tenemos un hijo, él es arquitecto y yo administradora de empresas. Se convirtió en mi primero y único amor, que aunque hemos pasado por momentos complicados, como cualquier pareja, hemos sabido manejarlo y salir adelante. Aunque nunca me imaginé terminar casada y con un hijo, siento que ese era mi destino, lo bueno de todo esto es que también pude estudiar, nada fue impedimento para salir adelante y pensar en mí. 

Yo creo que el amor existe cuando encuentras a esa persona que te escucha, te apoya, te demuestra con acciones que te quiere y sobre todo cuando es honesta contigo. Ese el consejo que les doy, pero sobre todo que se amen ustedes mismas.

Escrito por: D.S

viernes, 27 de noviembre de 2020

ROSALBA LEZAMA: ACUARIOS LA CHATA



Para este siguiente emprendimiento, me di a la tarea de buscar de una mujer, famosa por la gallina que vende en el sector del Carmen, al lado del Puente Luis Ignacio Andrade, junto con otras señoras que tienen sus negocios. A ella la llaman la Chata, pero su nombre real es Rosalba Lezama Guzmán, una mujer de 60 años que tuve la suerte de que me invitara a su casa para conocer más de su vida. Cuando llegue a la casa de la señora Rosalba, me encontré con un humilde y hermoso hogar en la avenida Pacho Mario, donde vive con su esposo, hija y nieto. La encontré en sus oficios pero aún así con su calidez me recibió, nos sentamos afuera y me empezó a contar sobre su vida.

Naciò en el Valle del San Juan, pero se crió acá en Honda junto a sus hermanos. Cuando su madre llegó a Honda compró la casa en la que vive la señora Rosalba hace 50 años, que según ella, le costó 1200 pesos en esa época, pero poco a poco fue arreglándola para convertirse en una casa muy acogedora. Su madre prácticamente fue cabeza de familia por el problema de su esposo con el alcohol y así saco a sus hijos adelante. Ella se dedicó a arreglar pescado, práctica que le enseñó a su hija Rosalba y después empezó su negocio vendiendo gallina, qué paso de casa a lo que es hoy el sector del Carmen, donde hace 29 años está y la señora Rosalba siguió con su legado gracias a las enseñanzas de su madre.

El negocio de Doña Rosalba está ubicado en el Segundo Puesto, un lugar famoso llamado Los Acuarios. Allí encontrarán la mejor gallina qué se puedan comer en Honda y además donde los atienden con todas las medidas de bioseguridad y lo más importante, con el carisma y sencillez de la Señora Rosalba.  

Para finalizar, quiero agradecer a esta hermosa mujer por abrirme las puertas de su casa y conocer un poco de su vida. Y también recordar que mujeres como ella hay que visibilizar, merecen ser conocidas y darles la importancia ya que hacen parte del desarrollo de nuestro municipio.

Escrito por: Natalia Cardona Velasco, Politóloga de la Universidad del Tolima, Colombia.

martes, 24 de noviembre de 2020

"Así como fue guapa para abrir las patas sea guapa para parir"

 Mi embarazo fue lleno de ilusión. Quería ser mamá, soltera. Tenía absolutamente todo planeado. No importaba el sexo del bebé lo que importaba en aquel momento era simplemente tener a ese ser especial a mi lado. No tuve complicación alguna durante todo el embarazo, los controles salieron normal y me agendaron parto natural. Las últimas semanas fueron relativamente calmadas, uno que otro movimiento del bebé me ponía en alerta, obvio, era mamá primeriza. Mi prima fue quien me acompañó en todo el proceso, no somos personas de altos recursos, pero si llenas de metas y de sueños, ambas estudiábamos un técnico y queríamos lograr grandes cosas. 

Llegó el ansiado día, estaba tan llena de nervios, temblaba camino al hospital, ´desde el momento de romper fuente hasta la llegada al lugar lo único que hacía era pensar que todo fuese por mi bebé. Me ingresaron, mi prima no pudo acompañarme, llamó a la familia a avisarle que ya me encontraba allí y se quedó esperando en la entrada. El parto había estado fechado para dos días después de ese, y a mi no me importaba mi bebé llegase antes, igual, los dolores no eran tan fuertes. De un momento a otro todo cambió, la enfermera pasaba a mirarme y me decía que siempre me faltaba bastante de dilatación, los dolores aumentaban y las horas parecían días, llegó un momento en el que le supliqué a la enfermera que me hicieran cesárea, pero ella de la forma más vil me contestó "así como fue guapa para abrir las patas sea guapa para parir, y aguántese esperar más porque va a tenerlo natural". Me frustré, me sentí muy mal, en serio sentía partir mi cuerpo en dos, lloraba, suplicaba, pasó un día entero en medio de llanto, gritos, desesperación y miedo, no podía dejar de pensar que le pasaría algo a mi bebé.

Mi prima no hacía más que suplicar que la dejaran pasar, pero no fue posible, toda mi familia vino pero no podía verlos, mi miedo incrementaba cada segundo, hasta que el médico paso a verme, con cara de asustado me dijo que ya estaba para poder tener a mi bebé, empecé mi trabajo de parto, pero al nacer mi bebé no lo escuché llorar, mi angustia aumentó, lo que tenía que ser un momento especial fue toda una tortura, ahora no lloraba por los dolores sino por la angustia, el médico se acercó a decirme que mi bebé había tenido un problema y que necesitaba estar en cuidados especiales. Mi bebé por negligencia médica tuvo una obstrucción de oxígeno y por ello quedó con secuelas de por vida. 

Ojalá hubiese sabido antes de que esto era violencia obstétrica, no me cabe en la cabeza el saber que, muchas mujeres han vivido situaciones similares o peores y no han dicho nada, lo normalizaban. Debemos ser conscientes de tanta mierda que ocurre, para saber decir basta, esto no debe ser así y por ende cambiarlo. 


                                                                                                            - Tatiana.